Héroes ambulantes en la Feria de las Flores 2009

Ventas ambulantes en el desfile de Silleteritos en el Feria de las Flores 2009

El Chapulín Colorado ha entrado de manera humilde al corazón de millones de televidentes. Por mi parte, puedo decir que salió hace años de mis antojos televisivos, pero no puedo negar el gran impacto que ha sobrevivido a lo largo de varias generaciones.

Ahí donde lo ven con su tontería, el Chapulín es un héroe más identificable para nosostros los latinos que cualquier otro súper héroe anglosajón, no porque seamos tontos, pero sí por las lecciones de humildad.

Abonémosle además, que tiene una de las combinaciones de color más impactantes en publicidad y con mayor recordación. Su calzado tipo Min Guerra o Croydon, es una prueba de sencillez -demos por sentado que no son Converse-.

En cuanto a la Pantera Rosa -que no es súper héroe- rescato todo. Desde su tipo de ilustración, su caminar parsimonioso, su ambiente lounge, chill out. A bien, tengo el cd de la conmemoración de sus 40 años, un especial de música electrónica de varios géneros incluso el jazz.

Bananín. De este personaje no tengo nada qué decir porque no fue de mi setentuda generación, replicar sólo que se mantiene en pijama y eso para mí es delito. Nadie puede decir que en mi niñez fui a hacer mandaos* en pijama.

Para comprar la leche -muy escasa por aquellos 70´s- me tocaba ir hasta la 40 en Manrique a realizar una fila bastante larga, para esperar que llegara el carro con el preciado y blanquecino líquido o si había llegado, esperar a que abrieran la tienda de don Javier para comprar dos litros que era la dosis de la casa.

A los jóvenes de hoy se les hace raro cuando les comento que se hacía fila para comprar leche, que la misma, venía en litros de vidrio y tapas de aluminio, incluso hubo fechas especiales en que las tapas de aluminio eran de colores.

Para ir a hacer mandaos* no podía salir en pijama -ni más faltaba, ni que no tuviera mama el muchachito- el joven tenía su vanidad: no se bañaba, pero se peinaba; no se calzaba con cueros y cordones, pero alguna alpargata se calzaba.

Tanta palabrería para decir que no sé nada de Bananín, pero lindo el juguetico para tirar burbujitas. Chao.

Sonrían pues, digan güisqui a ver

Tímidas ellas, muñecas tristes, relleno de trapo, un ojito “apachurrado”, puchero enojado. Un policía desarrapado, mostacho cincuentero, atalaje casero. Bailarina de dos velos, de cabello rebelde. Un súperman ajeno y una religiosa monalisa…

No te limpiés la boca carajo que te borrás el mostacho. Ponete sandalias que a pie limpio no salís. Quitate esa carajada de la cara que no sos nevera pa pegarle pendejadas. Peinate verónica, qué son esas mechas. ¿A vos también te dio por pegarte chicles en la frente?. – No es un chicle. La misma vaina, no sé quién te enseñó esas mañas.

¡Ay Zoila, dejá esa cantaleta! Mirá esos pobres que ni sonrisa mantienen. Si los vas a sacar, sacalos bien… y no los zarandiés que ellos no caminan como vos. Mirá ques el único día que se les puede dar dulcesitos. Consideralos boba, que no van a pagar ellos, por solterona vos.

Plaza de las “Luces” (Qué risa) / Hermosos niños de linda alma, bajo el cuidado de dos madrinas. Sólo extrañé la sonrisa en cada uno de ellos. Aún así son bellos. Octubre 31 de 2008