Dadaismo – O el comenzar de nuevo

Dadaismo

¿Qué seguirá, cuando Colombia salga de el presente letargo cultural, de su baja auto estima nacional, de su cansada y requemada guerra de guerrillas?

¿Qué seguirá, cuando Colombia conquiste un relativo estado de calma y un consecuente aumento en la estima patria?

¿Qué seguirá, cuando Colombia esté preparada para gobernar sin ese excesivo amor por el dinero, sin triquiñuelas contractuales, sin el amor propio de los gobernantes?

Sea como fuere, los colombianos nos estamos maleducando con algunas estrategias.

  • ¿Es necesario tener que ofrecer dinero, para que un colombiano denuncie una mala acción, un delito, un atentado?
  • ¿Los organismos de investigación no tienen capacidad propia de cerrar un caso, sin necesidad de pagar recompensas?
  • ¿No somos capaces de hacer las veces de veedores -de cualquier cosa- si no hay dinero de por medio?
  • ¿Estamos seguros de que quienes reciben recompensa por algún denuncio, está libre de pecado y no tiene manos en el asunto denunciado?
  • ¿Será que no estamos preparados para controlar, denunciar, vigilar, proteger; sin que el Estado nos pague por tales actividades, que deberían ser inherentes a cualquier patriota?
  • ¿Cómo es nuestra consciencia colectiva?

Imágenes tomadas en el taller de Augusto, en el barrio Aranjuez, parte baja. Latonería, pintura, cachivaches y trebejos.

Una Pulsar cubista

Es en serio, voy a imprimir esta foto en formato tabloide o algo más grande y la mandaré a enmarcar, pero que lo hago lo hago. Es de mi diseño favorito en avisos o carteles populares.

Es que contiene la magia del error y la inexactitud, la alegría de la ausencia de perspectiva, es la fuerza del color, es la inocencia y la naturalidad de un gráfico sin vicios académicos.

Es un dibujo como lo hubiera hecho Picasso acaso o algún otro del cubismo. Es una farola y tacómetro Picasso, es una llanta trasera Kandisky, es un tanque y silla Miró.

Este dibujo pertenece a un taller de motos ubicado sobre la avenida paralela al río o Regional vía a Bello a la altura de la Estación Acevedo del Metro y fue descubierta por Diana mi esposa cómplice.