Dejar huella

Entramos a este mundo dejando la huella del dolor en nuestras madres, y dejamos huella al mamar de su pecho, dejamos huella en álbumes caseros. Crecemos y vamos dejando huella en las sillas del colegio, en sus paredes, en los tallos testigos de llantos y de amores.

Dejamos huella en algunos corazones adolescentes, en calles, aceras y rincones, en los postes donde contábamos para escondernos, en las últimas hojas del cuaderno, donde rayábamos decenas de veces nuestro nombre o el nombre de la enamorada o los deformados corazones en bolígrafo rojo.

Quedaron huellas en los pastos de la universidad y en la fotocopiadora quedaron muchos de nuestros peso$. En la tienda quedaron algunos fiaos por pagar, y en las ventanillas empañadas de los buses dejamos nuestro nombre escrito a dedo. En otras familias quedaron nuestros juguetes y algunas de nuestras ropas. En la peluquería quedaron miles de pelos muertos.

Dejamos huella en los que se fueron yendo, en los que alguna vez entraron y no siguieron viniendo, en la visita que se fue bien atendida, en los ojos de esa persona que nos miró con coquetería. Dejamos huella en las suelas de sandalias y zapatos. Dejamos saliva en cada hoja de los libros leídos, en cada pocillo que nos acompañaba, en cada taza, en servilletas y manteles.

Hemos de nacer de parto cualquiera y dejar huella de amor y de sonrisa, en madre, padre, familiares y amigos, en vecinos y en cada ciudadano que, anónimo, deambula por las calles. Hemos de morir dejando recuerdos regados por doquier, dejando risas y pelos regados por cualquier parte. Hemos de volver al polvo dejando más vida que muerte, dejando una fiesta por la existencia vivida y nuevamente, por la sonrisa heredada.

Un pensamiento, a propósito de la muerte del Padre Gustavo Vélez Vásquez -Calixto-, a quien conocí personalmente en el Politécnico Colombiano Jaime Isaza Cadavid, donde le publicaba en la página web, sus columnas de domingo. Compañero de trabajo en Televida.

Lámparas en alambre

Estas, son las pequeñas y de muy buena factura, lámparas de Patricia Morales, invitada al programa El Arte Sano de Televida.

Son hechas en alambre dulce y cubiertas con papel globo y barnizado en Colbón o pegamento blanco. En su interior reposa un pequeño circuito con un LED (una lucecita).

El Arte Sano de Televida. Lunes y miércoles 3:30 p.m. Repetición sábados y domingos 10:30 a.m.

Mujeres, color, punto, linea y pasión

Eliana Vásquez Osorio llega desde Rotterdam con su novio, me llama, nos tomamos un café y hablamos un corto tiempo; me entrega la prensa de Holanda. Julio Eduardo Gómez, llega a Medellín desde Venezuela, nos llamamos y quedamos en vernos. Mario Correa me sorprende con una llamada a mi oficina desde Alemania y me promete periódicos de allá, para cuando venga en octubre. Maryori llegó desde España y estamos por vernos para saludarnos, tomar un café y entregarme la prensa que me trae de esos lares.

Cómo no sentirme privilegiado con lectores de tal talante. Cómo no sorprenderme de los medios electrónicos que crean estas redes sociales. Cómo no sentirme honrado ante el placer de recibir visitas reales o telefónicas, de lectores que reposan su cuerpo fuera de Colombia, pero que su alma y sus recuerdos siguen anclados a los olores de esta tierra.

Hoy, a ellos, a mis lectores, a los que me escriben, a los que se les escapa alguna lágrima viendo las carajadas sencillas que trae la cotidianidad, a ellos, pues, mi más respetuoso saludo y agradecimiento, mi abrazo y mi sonrisa contagiosa.

Obras pictóricas de Amparo Tamayo (421 14 06 Medellín). Artista autodidacta. Recibió clases en el Museo el Castillo de su profesora Patricia Morales, pagadas con el único capital que tenía al momento: alfajores, que hacía para sostenerse. Dicta talleres y quiere compartir sus conocimientos. Decora espejos, hace perfumeros. Invitada al programa El Arte Sano de Televida. Lunes y miércoles 3:30 p.m. Repetición sábados y domingos 10:30 a.m.

¿Que yo tengo cara de mimao?

Nada mejor como burlarse de sí mismo. Nada como reírse de sus propias actuaciones. Nada como conocerse y escalar más alto cada vez. Escalar en la carrera por ser feliz, por conocerse, por reír más seguido.

Rumbo a la grabación de El Artesano en El Carmen de Viboral donde tomé estas imágenes, conversábamos varios del equipo de producción y no me creían que había prestado servicio militar y menos en Puerto Berrío en Antioquia. No me creían porque tengo cara de mimao decía uno de ellos. La cosa no me ofendió, pero confieso que me dio vueltas y vueltas y vueltas como pajaritos en la testa. ¡Llegué a una conclusión!

Creo que sí, que tengo cara de mimao (mimado, contemplado). Y me alegra tener cara de mimao y no de tristeza, de corrupción, de ira, de amargura, de aburrición, de inestabilidad, de ladrón, de sospechoso. Creo que sí, que tengo cara de mimao, de criado con amor, de formado con tezón y con rejo muchas veces, dando gracias que con verbena no.

Lo que tal vez no sabía mi interlocutor, es que aunque mi rostro revele lo dicho por él, mi vida ha sido adornada de gran cantidad de pasajes muy difíciles que lo van formando a uno. Y en este preciso instante en que escribo este renglón, acabo de borrar un listado de esos pasajes duros y de cómo tuve que asumir el liderazgo económico de mi hogar materno. Lo borré porque para qué decirlos cuando el listado sería como una actitud contestataria y no es este el caso. Me guardo de esa manera y para otros momentos en que me esté burlando de mí mismo, ese listado de cosas, nacidas en la intimidad de mi hogar y que me dicen que tal vez fui mimado, mimado pero no inepto, bobo, inútil, vividor, mantenido, renuente, perezoso, descuidado, ocioso, vago, atenido.

Eso sí, mimado sí jajajajaja. Nada como cuando mi esposa me rasca la cabeza… mmmm ese placer no me lo cambio. /

PD: Mi padre ofreció comprarme la libreta militar a lo que le respondí un tajante NO. No me iba yo a perder semejante aventura.

Grandes manos creando pequeños tesoros

Píllelo pues pa que vea como estas grandes y toscas manos, van modelando y dando curso a las arenas de colores para ir creando pequeños mundos, contenidos en botellas de lo que sea. Es Jader, un artesano que viaja y se mueve y va modelando instancias y momentos en arena de color.

Esta vez me lo pillé en San Antonio de Pereira concentrando sus ojos en un solo punto, dándo color y vida estética a un pesebre. Ese es el mundo de la manualidad, de la artesanía y la manufactura; ese es el mundo de los itinerantes expositores y artistas, ese es el devenir de su calmada vida. Ver, crear, hacer, vender, despedir, comprar, reir y volver a ver.

Para los que se quedan sin empleo, les recuerdo que están las manos. ¡Las manos (suspiro). las manos y mis ojos me han dado de comer, cuando de empleo fijo me quedo ausente. No las olvide, bendígalas y póngales oficio cuando no tenga nada qué hacer.

Y si no sabe hacer mucho, qué pena la cuña, pero entonces los invito a ver “El Artesano” programa de Televida Internacional, que se emite para Colombia: lunes y miércoles 3:30 pasado el meridiano, con repetición: sábado y domingo 10:30 antes del meridiano, programa dirigido por Luis Fernando Jaramillo y conducido por este Bloguero montañero y paseador. para que aprenda a pintar, costura, croché, talla y demás trabajos manuales.

Visita a San Antonio de Pereira, Rionegro – Antioquia.