Los terneros encostalados de Sonsón

El caballo ‘Segundo’ espera la orden de su dueño para seguir la marcha con dos semovientes encima de la bandeja de la carretilla, la misma que jalona a diario por las calles de Sonsón.

Los dos terneros esperan, resignados, el continuar de la marcha que los llevará a alguna finca del municipio en su zona rural. Reposan presos, encostalados como con camisa de fuerza que amarra a loco alguno.

Ahí están, pues, aburridos, con su libertad menguada por instantes, hasta que el dueño de ‘Segundo’ grite: Joo, joo y lance besos (picos) al aire, como arreo, como estímulo para tirar de la carreta.