La elasticidad del tiempo

Para el niño el tiempo no existe y si existe no le alcanza. El joven se mueve entre la fluctuación del mismo. Para el viejo sin mayor ocupación el tiempo se le torna lento.  Para el enfermo, la medicina le parece ineficiente y la salud venidera parsimoniosa. Para el enamorado el tiempo viaja a la velocidad de la luz y mayor aún, produciendo náuseas y mareos intelectuales. Para el accidentado el tiempo desaparece, no sabe siquiera en qué momento sucedió todo. Para el que espera la muerte en la cama los minutos le son eternos y llenos de dolor. Para el que espera la muerte en pie, el tiempo le es corto para hacer lo debido y pedir perdones, tirarse desde lo alto y volver a ser niño, asombrarse con todo y escribir, abrazar y besar, decir teamos y vivir lo que le queda.

El tiempo es un juego de incertidumbres. Puedes asomarte al pasado cada noche viendo las estrellas, pues en cada estrella que veas, estás viendo la luz que salió hace cientos de años; podremos incluso estar viendo la luz de una estrella que quizás ya murió. Si deseas ver el pasado ocho minutos atrás, mira al sol en la mañana (A veces en la mañana se puede ver la esfera completa sin destello).

Para quien va a llegar tarde el tiempo se le está escurriendo del reloj ‘dalidiano’ y se le escapa en esa jornada. Quien llega temprano el tiempo lo bendice con más tiempo para leer mientras la cita se cumple. Para quien está preso el tiempo se elonga. El soldado tacha su tiempo vivido en el ‘mochímetro’*. Para quien es feliz el tiempo le es insuficiente; para el infeliz es insoportable y tienta a la muerte.

Para estos jubilados del Parque de Envigado y de muchos otros parques en cualquier ciudad, el “tiempo” es negocio, excusa y amparo.

Rastros del Big Bang por doquier

Observar una hormiga que quizás nadie más vuelva a ver, que nadie más mirará; ver un solo metro de recorrido en su existencia; observar una hormiga, pues, es el testimonio de un acontecer casi milagroso: la vida. El movimiento. La gravedad. La libertad. La substancia.

Viviremos 80, 70, 40 años y solo vimos 10 ó 15 segundos en la vida de esa hormiga, y esos 15 segundos representarán alguna fracción ínfima del Big Bang.

Prefiero la foto que el video. La primera, me permite ver una fracción de segundo por los minutos que quiera detenerme a contemplarla. Fotos en Amagá.