Un afiche de San Francisco

Hay una persona que nunca me propuse conocer, entró a mi círculo como una compañera de trabajo, pero su calidad humana, su sencillez, su delicadeza y su objetividad hizo pronto que yo la ascendiera a mi círculo de amigos. Hoy hace parte de aquellos que no necesitan verse a cada momento y que cuando se ven, se percibe que el paso del tiempo no ha transcurrido demasiado. Ella es Gloria, una de mis grandes amigas y de seguro lo es de mi esposa. Llegó de un periplo por las tierras norteamericanas y nos comparte unas vistas con sus evocaciones.

Por: Gloria Cecilia Estrada

En las paredes de caña y barro de la casa de mi infancia mi papá pegaba con chinches las tablas de multiplicar, copiadas a mano, para que mi hermana y yo las repasáramos diariamente. Junto a estas páginas escritas en hojas de cuaderno, papá había colgado las medallas conseguidas en distintas versiones de los juegos del magisterio jugando tenis de mesa y baloncesto y nadando. También, cada año, pegaba un almanaque que, al mismo tiempo, hacía las veces de afiche con imágenes de mujeres junto a una cajetilla de cigarrillos o con algún paisaje completamente ajeno al de nuestro pueblo. Con seguridad había muchas más cosas pegadas con chinches en las paredes de nuestra casa, pero ésas y un afiche de medio pliego, a todo color, en el que se desplegaba un enorme puente colgante, con la noche llena de lucecitas de una gran ciudad al fondo, son las que más recuerdo.

Hace unas semanas, más de veinte años después de que ese afiche, junto con todas las otras cosas, fuera despegado, arrumado y arrojado quién sabe dónde para que el bareque diera paso a las finas y pulidas paredes de cemento, pasé por ese puente. El Golden Gate, en San Francisco, California. Del otro lado vi la ciudad, de día, y no me pareció tan grande, pero vi los rostros y oí las voces de personas que habían llegado allí desde el otro lado del mundo para conocerla y vivirla. …La imagen que ahora me gustaría tener junto al viejo afiche de San Francisco lleno de huequitos de chinche en sus cuatro esquinas.

San Francisco. Estados Unidos.