Neologismos en las calles

Qué cosa más rica es “Carabobiar” que significa transitar, caminar, vitrinear y disfrutar de la carrera peatonal Carabobo entre Colombia y San Juan. Y Carabobiando por ahí, me encuentro con que cada año se ponen de moda, por épocas, ciertos juguetes o adminículos que se reproducen con una velocidad increíble entre vendedores ambulantes. Lo curioso es quién “bautiza” por primera vez tales creaciones para que luego cientos de vendedores a viva voz, griten a la venta, los nombres de estos juguetes.

La manito que rasca. Adminículo para rascarse la espalda allá donde no se alcanza, cuando no se tiene pareja y si se tiene, no colabora ella en el menester del rascado.

El Taqui Taqui. Juguete para embobar niños y adultos haciendo trentaiunas intentando chocar dos bolas unidas por un eje.

El Vaivén que ilumina. Se trata de una pelota “desestresante” a la cual se le amarra un resorte. Sirve para tirar la pelota y recuperarla con el resorte que va amarrado a la mano. Hay Vaivén sencillo y Vaivén que ilumina, este último es una pelota en polímero en cuyo interior reposa un circuito y un Led que responde al golpe iluminando. (LED, díodo emisor de luz). Se encuentra en su furor.

El imán relajante. Dos piedras imanes desesperantes que no sé a quién relajan. Se trata de dos piedras imantadas que deben ponerse en polos iguales antes de ser lanzadas al aire, para que las piedras, al tratar de buscar su polo opuesto, se choquen produciendo un sonido de avispa amplificado, pero al ver decenas de vendedores en el centro haciendo lo mismo, crea un desesperante sonidito repetitivo envolvente que en vez de relajar, desespera hasta el desquicio.

De todos, La manito que rasca, me parace el mejor nombre de todos estos inventos. Claro y contundente.