estéticas en el ofrecimiento de productos de calle

El vendedor de calle, ambulante o fijo, autorizado o invasor, fijo o de feria; es un gran conocedor de la importancia de la estética a la hora de promocionar visualmente sus productos. Armonía del color, contraste, agrupación, dirección, continuidad, entre muchos otros, son conceptos puestos en práctica por venteros que, quizás sin formación académica, ven potencializada la venta de sus productos al causar efectos sicológicos en la mente del potencial comprador.

El ‘agosto’ que representa diciembre

Remoje la carne, pele la mazorca, compre la ‘merca’, vaya al hueco y compre dulces, arme los chuzos, limpie los pinchos, compre vasos, parta la morcilla, hágale cortes a la chunchurria, ase las papas, caliente las arepas… llegó diciembre, se fue diciembre, cuente la plata, reparta el dinero, cuente ganancias, compre el traído, dele al llevado, cómprese el estrén, ‘saque’ a la novia, viva diciembre, ruegue en enero.

Agosto: “se hizo el agosto”. Buenas ventas, ventas cuantiosas, ganancias, superavit.

El Orgasmatrón

– ¡Ay, mirá ese tipo tan raro con eso en la cabeza!
* Boba, ese es un orgasmatrón.
– ¿Un qué?
* Un aparatico que sirve para relajarla a una todo rico.
– ¡Ay tan cochina vos!
* No seas boba Matilde, es para hacerle cosquillitas en la cabeza a una.
– ¿Cosquillitas de aquellas, Rocío?
* ¿De cuáles? ¿de aquellas? Porque de esas no las siento hace milenios.
– De esas, las íntimas.
* No. Mirá, uno se pone eso en la cabeza, y lo mete en la cabeza y comienza uno a rascarse ahí
– ¿Ónde?
* En la cabeza. Como si uno tuviera carranchil.
– ¿Y cómo se llama eso?
* El Orgasmatrón.
– ¡Ay qué rico!

Ventas ambulantes en Maturín.

¿Qué se hicieron los niños?

¿Qué se hicieron los infantes que chupaban y mamaban las mieles de la madre? ¿Para dónde se fueron a jugar que ya no los veo transportar teteros? ¿Qué se hicieron las edades mozuelas inocentes de tanta mentira, de tanta verdad? Estos berriondos ya nacen aprendidos, conectados a un computador, nacen dentro del video juego. Ya no son ignorantes, saben más que sus padres, en mounstruos intelectuales se han convertido.

¿Qué se hicieron los que jugaban con bolas, con taquitos de madera, con crayones y con pintelas? ¿A dónde fueron a parar las mentes vacías ativas para aprender? Ya nacen imponiendo, exigiendo atención, ya no se les puede dar la pela, ya no se les puede dar con verbena. Ya no chupan teteros sino que ponen tutelas, nacen agremiados, manipulan y se ríen.

Estos pelaos ya no son nuestros y nosotros ya no somos de ellos. Estamos en otro estadio de la historia. El mundo aún no es de las máquinas, las máquinas son de ellos.

En la imagen: Carrito de bebé adaptado para las ventas ambulantes, una tendencia nacional. Me pregunto, ¿quién sería el primero en imponer esta tendencia? – Amagá, Antioquia.

El nombre de Dios

En el mundo de las artesanías hay un término que define la primera venta del día o de la feria y que abre con buen augurio el resto de la jornada.

En algunas ocasiones he participado como artesano vendedor de mis creaciones en ferias de artesanías. He de decir que es un mundo particular, con lenguaje común y mañas que pasan de artesano en artesano. Todos llevan sus sillas, coca del almuerzo, metros de costal de fibra sintética para cerrar el “chuzo” en la noche, extensión de energía con bombillo incluido para las tardes y noches, etc.

 

De todo ello, lo único que yo llevaba a mis ferias era la mercancía y la coca del almuerzo, del resto yo no tenía ni idea que había que llevar. El caso es que en unas me fue bien y en otras me pasó como el café con leche cuando queda muy oscuro, que la vaca pasó volando.

 

El caso es que cuando se abre la primera venta del día, los artesanos hacen el ritual de persignarse, billete en mano, y clamar audiblemente ¡Bueno, ya me hice el nombre de Dios! ¿Será que lo diezman? No creo.

 

En la imagen: Parque de Sopetrán en Antioquia. Domingo de mercado en el parque del municipio.

Lleve la tortuga, la balletilla, la piña oromiel

Avenida San Juan con la 65 en Medellín, estos son los personajes que viven cada día en los semáforos de esta ciudad. Recorrer los semáforos es recorrer los pasillos mismos de una plaza de mercado, es pasar por cacharrerías y tiendas de legumbre, hasta tienda de telas puede ver ya.

Dicen que les van a prohibir las ventas en los semáforos, que les van a prohibir llevar pan a la casa. No falta sino que los afilien a la planilla PILA pacabar de ajustar. Con los que si no estoy de acuerdo, es con los que lavan parabrisas, piden plata y manipulan con niños alquilados para trabajar de mendigos, eso si no.

Una paradita saludable

El viento nos viste y nos rodea, el sol nos ve desde lo alto hace rato, El calor aumenta y eso nos dice los cercano que estamos a la alegría y el disfrute. Aromas de árboles varios entran por mi nariz, pero yo voy rumbo a Sopetrán, pero una paradita en plena vía no cae mal. ¿Cómo se llama esta fruta? – Níspero. ¡Ahh, ese es el níspero, ¿me deja probar? Claro, pero esa no que ya está podrida. Nena, ¿llevamos tamarindos pa la familia? Deme 4 paquetes por favor.

Y así nos detuvimos por un instante bajo el intenso calor ardiente por cierto de San Jerónimo, Occidente de Antioquia.

Un descansito en Bolombolo

Detener el viaje rumbo a la alegría, parar un momentico para mojarse la cara y descansar la nalga. Sentarse en Pollos Mario y pedir la especialidad de la casa, que no es pollo, sino torta de pescado, bautizarla en limón y resguardarse a la sombra de un imponente samán, ver pasar más carros y continuar la marcha rumbo a otra parte, porque Bolombolo es para parar.

Comprar mamoncillos o la fruta que esté de moda para picar en el camino, llevar los dulces para los que cuidan la finca o irán a abrir espacio en la casa a los que vienen de la metrópoli. Comprar una bolsa de agua, mojarse la cabeza y seguir.

En la imagen, ventas en Bolombolo. Centro poblado de Bolombolo, perteneciente a la vereda Bolombolo, municipio de Venecia. Venecia: 2 corregimientos, 17 veredas, 61 Kms desde Medellín. Plátano, ganadería, café, carbón. Atlas Veredal de Antioquia.

Mercados populares en Israel

Natalia Trujillo “Paparazzita”, nunca abandona su cámara. Pidió visa para ir a España y se la negaron, así que en cuestión de minutos decidió irse para Israel y Egipto. Naty Tru trabaja en Conconcreto y nos trae estas imagenes urbanas como sacadas de la misma plaza de cualquier ciudad.

En sus palabras:
Foto 1. Jerusalem Israel.  Dentro de la ciudad antigua se encuentra esta tienda de venta exclusiva de condimentos, vinagres y aceites.  Los productos se encuentran ordenados compulsivamente. La montaña de la tienda colorida, es una montaña de especias y el comprador llega y saca su producto de esa montaña, miren que la parte de abajo está menos pulida.
Foto 2. Jerusalem Israel.  Variedad de aceitunas y pepinillos. Los baldes atrás contienes pepinos (creo que bastante salados).
Foto 3. Tel Aviv Israel.  Mercado de Jaffa.  Tienda cachibaches (collares, pulseras, aretas, pañoletas).

Arbolito de buñuelos

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Después del puente de la avenida Colombia, en el sector de Suramericana se venden estos buñuelitos recién bajados del arbolito.

Los buñuelos no son solamente el binomio perfecto de la natilla, los “buñelos” caen bien a toda hora solos o con empanada, su otra pareja cuando no es diciembre.