Compartí con la Pacha Mama

Un nuevo lugar, casi ritual, se abre en la Universidad de Antioquia, detrás del Museo Universitario y al lado del bloque 12 de Comunicaciones. Un espacio que rinde culto o respeto a la Pacha Mama, la Madre Tierra. Mi abuela mantenía en su nochero, una botella de alcohol con unas yerbitas adentro: yerbitas de marihuana para hacerse sus sobijos.

Dejemos las letras de lado y vamos a las imágenes.

Salvajismo de hinchadas ignorantes

Se entregaron a la nueva religión, sacrificaron a sus dioses cientos de cuerpos humanos. Cuchillo en mano fueron entregándose a la histeria colectiva, identificados ellos con camisas de colores que en principio eran inocentes y al final, fueron símbolo de muerte.

Comulagaron con la pasión y cantaron alabanzas en su templo, con ira, con acento extranjero, con rostros pintados como para la guerra. Fueron a su culto dominical y luego se mataron, sacrificaron al otro, lo desollaron quitándole su camisa. Fueron asaltadas sus vidas y entregada su sangre al asfalto.

Salieron del templo y se enfrentaron entre ideologías para entregarse a la misma muerte, se bolearon palos, se gritaron, se rasgaron las pieles, se donaron puños, se entregaron a la ignorancia. Perros lascivos que coquetean de manera bruta con la muerte, salvajes, incivilizados.