Méjtase conmigo y verá como sale…

Vigilante independiente en la Plaza Minorista de Medellín. Recuerdo a don Álvaro, vigilante del barrio en que me crié. Un voyerista matutino, que antes de tocar a la puerta para el servicio de “despertada”, silenciaba su pito de árbitro y se acercaba a las ventanas a fisgoniar y ver las amas de casa en sus batolas motudas. Ah don Álvaro picarón, ¿dónde estarás?, ¿en que ventana reposará tu rostro senil?