A empujar Willyz en Salento

Se pagan mil pesos y se montan los niños con la espectativa de rodear el parque con su mirada y su alegría. Viajan ellos cargados de sonrisas haciendo el papel de grandes. No imaginan que en la adultez, odiarán algunos, montar en bus, pagar pasajes, esperar devueltas, escuchar insultos, esquivar muchedumbres, asirse al tubo, sudar por otros y respirar sudores, escuchar chismes, asemejar a semovientes. ¡Pare que yo me bajo aquí!

Carrito para empujar en Salento, Quindío.