Café sobre ruedas

El café no es un asunto propio de Colombia, como hemos estado tratando poco a poco; tampoco lo es su calidad; y en cuestión de tiendas sí que hemos estado lejos de otras tiendas en el mundo. Lo interesante es cómo Colombia se va agarrando de su propia iconografía o estética para producir o adaptar sus propios modelos de comercialización. El Camperito del Café, vino hace varios años a Medellín desde tierras cafeteras del Viejo Caldas; vino, se parquearon, hicieron café y nos mostraron otro modelo de venta o tienda; no fue un invento, pues existen modelos como tal en el mundo; pero lo hicieron apropiandose de otro hito en Colombia: el Willys, la mula con motor de metal que se empina en las altas montañas llevando al pueblo y a su café.

Les dejo cinco carros adaptados para la venta de café…

Willys, el Campero del Café

Ya ven, cuando se habla de café no solo se habla de la pequeña almendra tostada que nos tomamos en bebida; la cultura del café recorre grandes distancias permeando a muchas personas a los largo de la cadena productiva; se cuela entre los objetos y la imaginería popular.

“Nuestros” Willys, por ejemplo, son un elemento más de esa cultura agrícola y lejos de parecer un tema de atraso, dada la antiguedad de estos carros, significan el “amansamiento” de nuestras montañas. Otros carros no hacen lo que estas hormigas motorizadas hacen; son, además, un trofeo para quien es propietario y el único medio de transporte para sacar los bultos de ciertas fincas.

Willys, Combia – Marsella.