De la tierra negra nacen violetas, verdes y amarillos

Milagros de la tierra: achiote, morado repollo, violeta remolacha, naranja zanahoria, blanco repollo, amarillo criollo, negro pimienta, verde cohombro, amarillo zuquini, rojo pimentón… tendencias de moda peremne en neveras, casas, plazas y panzas. ¿Dónde se esconden ¡por Dios! estos colores en la tierra negra?

Ayer regué la tierra negra de mis materas para ver las semillas donde se esconde el color y no encontré nada, sólo raíces, piedritas y un mojojoi. Ayer lavé la tierra y la apreté duro entre mis manos, para extirpar de ella los colores puros que me sirvo a la mesa en cada comida y nada, solo un caldo café con textura en grumos y semillas de piedra destilaron a mi plato.

Fui entonces a casa de mi abuela que cogió café en su juventud, que trabajó en un rastaurante y que tiene sus mañas imposibles de copiar para cocinar; la llamé a ella en su anciana sabiduría a ver qué sabía ella y me respondió que es el amor. ¿El amor, y eso qué tiene qué ver? El amor es como una baba incolora que sueltan las manos de los campesinos cuando se untan de tierra en las mañanas y esa baba impregna las semillas y las deja todas pegajosas, allá en la cuna oscura de la tierra y es lo que obliga a la semilla a parir de ella todos los colores que conocemos cuando vamos a mercar.

Yo que reposaba en su regazo cuando me dió esa respuesta, me quedé tranquilamente dormido, con tan verdadera respuesta y le dije que me rascara la cabeza ahí, ahí no, más arribita… ahí, ahí. Y toda la tarde me quedé preguntandole más cosas: por el Mohan del Magdalena Medio, por el perro de ojos de candela que ella vió cuando era niña y por mi tío que le habló a ella cuando estaba en embarazo. Y me quedé dormido. Mi esposa me llamó, que si es que no voy a ir a la casa…

Mercado de domingo en Girardota

S – ¿A cómo el platanito señor?
V – ¿Cuánto iba a llevar mi señora, quiere el gajo?
S – No tanto no, yo vivo sola, es pa llevar dos pintoncitos
S – ¿Y la naranja?
V – Me llegó esta mañana, está dulcesita muy buena ¿Una docena?
S – Noo, cómo se le ocurre, yo es pa llevar dos no más.
S – Y esa yuquita ¿A cómo la tiene?
V – Esa me vino muy paluda, si quiere la lleva pa moler con el maíz pa` `cer arepas.
S – Écheme pues dos pabilitos desos, pero ¿me los encima a lo que llevo?
V – Eh mi señora, pero usté si vino hoy como vaca amarrada
S – Hágame la caridad sies tan amable…

Diálogos comunes. Parque principal en el municipio de Girardota, Antioquia.