Los ricos también fían

Fía la doña, unas arepas; fía el don, una cerveza; fía el niño, un bonbonbum. El tendero atiende la tienda que para eso la montó, hace la cuenta en papel craf: cinco, y cinco: llevo diez, y tres: llevo trece, y ocho: ventiuno. Subo el dos, y cinco: siete, y seis: trece, más uno: catorce, más dos: dieciseis. Son ciento sesentaiuno, vecino.

¿Me los anota, don Arturo? Hombre don Mario, ya no le puedo fiar más, pere le muestro ell cuaderno todo lo que me debe y hace dos meses que no me abona. Esto es del niño, esto de la señora, esto del niño, esto también, esto de ayer, esto de la doña, y ésta es la lista del mes pasado que usted ya la conoce.

Don Arturo, aunque sea la mantequita, déjemela llevar; eso y dos huevos no más. ¡Hágame la caridad, don Mario, un abonito bueno y se lleva eso y algo más…

…Mija, ¿qué hacemos?…

Mientras tanto, en otras familias de dedo parado:

-¿A cuántas cuotas don Heriberto?
* A doce cuotas, si es tan amable, señorita.

…Mija, llegó el estrato…

Foto: tienda de Támesis

4 comments

  1. Nayite   •  

    Jajajajajaja es que en estrato 20mil no se nota el fiao o mas bien los que fían no tienen tanta necesidad.
    Mientras que los pobres tenderos necesitan la platica diaria para pagar las facturas y así poder surtir la tiendecita.

  2. Dora Galeano   •  

    Cuando usamos las targetas de credito, es otra forma mas disimulada de fiar,pero es fiado como quiera que se mire. jajajjaja y si nos preguntan.. lo compraste fiado, decimos nooo! lo compre a credito.

  3. Alberto Mejía Vélez   •  

    Estrato del 1 al 6. Gente por categorías. Dolores marcados por números. Basura en potes del 6 que sería todo un potaje en el hogar de niños que se mueren de hambre.
    No se sabe cuando se dio semejante brinco; en el ayer, sociedad dividida en dos: clase media y alta. Se inventaron de un momento a otro el estrato triple cero, aquel que se le derrumban sus “casas” cada amanecer o en una noche de lluvia arde; esa que salió del campo donde lo tenía todo y que unos “señores” les dieron horas para dejarlo, porque ya no era de ellos; esos mismo, que veían en su hija mayor, la bendición del hogar y que hoy baja todas las noches hasta la ciudad insensible a dejar lo que tanto se había guardado y regresar llorosa a decir: ¿me fía hasta mañana? Mientras al otro lado en la Zona Rosa, hay quienes se entregan por placer.

  4. Luis Fernando Mejía S   •  

    Lo que pasa es que esto del fiao cambió con la tecnología, ya que no es como antes tan presencial y tan evidente ahora esta en el dinero plástico, en las tarjetas de crédito y esto le da a los que así lo creen un “prestigio” pero es la misma figura de antes.
    El hecho de no poner la cara al de la tienda cuando íbamos a decirle que “mi mamita le manda decir que si le fía…..era muy duro y cuando uno entraba en la edad de la pena, del que dirán, si que se complicaba mucho más……..jajaja. que cosas……

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