Tan lunarejo questás vos querido

Te veo oculta tras esa máscara que solo me permite ver tu falsa faz de olor amoníaco y color soledad.
Te disfrazas de fiesta y rumbón mientras matan a tus muertos en las calles duras de barrios altos.
Te volviste ajena a mirar para dentro, solo ves la vitrina de lo que se espera tener y acumular en la nada.
Boba y tan soberbia vos, enquistada e inflamada en ostentosas vanidades.

A veces te disfrazás, no te hagás la boba que yo te he visto, bajo la agresiva piel de pústula y postema se esconde tu verdad. Verdad es que no sé cómo haces para vivir, para aguantar recriminación de tus brazos, para escuchar y atender las exigencias de tus patas hinchadas, fecundas de callo abierto.

Te he visto disfrazada y no me habías comentado, pero te he visto, entre cortinas de rojo tinte donde adentro de abrís de patas. Altanera y vagabunda a veces, riéndote de tus hijos por el fracaso de los suyos.
¡Ay, estas ciudades!

 

//Con esta entrada, termino la saga de entrega de disfraces del 31 de octubre de 2008. Todas tomadas en el pasaje peatonal de Carabobo.

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