Variados paisajes tiene nuestra Colombia – Villa de Leiva

Un pecado venial tenemos algunos antioqueños que, por estar encerrados entre montañas, creemos que somos únicos, grandes, raza, pujantes, etc. Algunas, son en parte verdades; otras, verdades incompletas; otras valoraciones, son verdad inflada. En fin, el ego camina mucho por entre nuestros valles.

Pero al llegar a cimas y descender a variopintos paisajes colombianos, nos sorprendemos “a boca abierta” de la belleza de las demás latitudes que componen nuestro territorio. Bosques de neblina, páramos, seco tropical… Hermosas estampas que, por costumbre, dejan de asombrar a muchos.

Mi inclinación de admiración es para el resto de nuestro territorio, urbano y rural, que nos muestra la gloria del universo a nuestros sentidos. Déjemonos conquistar por el olor a boñiga fresca; a ruana de lana virgen de oveja boyaca; por las leñas que se queman mientras hacen lo suyo con un cuchuco; por los árboles que aromatizan las vías nacionales.

Me sorprendió de Villa de Leiva, el color de su tierra que, al ser combinada con el cemento gris, da un tono ocre a los revocados, un amarillento. En muchos lugares los revoques son grises, pero en esas tierras boyacenses parecen paredes bañadas en un sol del atardecer. Busqué la tan anhelada ruana hecha en telar artesanal, y la encontré a buen precio en Ráquira. Ahí la tengo, pues, para reforzar mi montañero ser.

Francisco Pardo Téllez ¿Qué tienes para comentar de estos paisajes urbanísticos?
Alberto Mejía Vélez, no se me vaya a ofender, vos que sos tan “paisa”.

4 comments

  1. Nayite   •  

    Buenas,
    Tuve la gran dicha de conocer Villa de Leiva, cuando vivía en Bogotá y ese es un paisaje hermoso, las casa divinas.
    Soy de las que pienso que antes de salir de Colombia a pasear al Extranjero hay tantas cosas maravillosas que ver en nuestro país.

  2. FRANCISCO PARDO TELLEZ   •  

    Maese Carlos los retos me encantan, ojala me pague bien por la respuesta…!

    Comienzo por la “ñapa”, cuando habla de la “verdad inflada” y la soberbia petulancia del paisa montañero que muchas veces como lo señala, sin salir de sus montañas se siente grande, especial y único; me acordaba de un hecho muy singular que sucedió por allá en 1956, cuando sobre la hora de la siesta las emisoras interrumpieron la programación para informar que un avión se había estrellado contra el edificio más alto del mundo y la gente lleno el Parque de Berrio, buscando ver donde había impactado la aeronave contra el Palacio Calibío, entonces Gobernación de Antioquia.

    Los pueblos son como las mujeres, hay gran variedad para los distintos gustos, algunos se pueden tildar de bonitos pero no son interesantes, otros son interesantes pero son pobres pese a su belleza, otros y otras son sosos, sin gracia, sin sabor no importa que se diga que tienen atractivos, no atraen, y otros y otras atraen .. pero no se debe.

    Villa de Leyva es una plaza empedrada de escala y sabor, levantada con naftalina y falsificaciones que se extiende por toda su traza, es un escenario acartonado para vender paz y góticas de linaje a sus visitantes, creo que Piero se inspiro en ella para componer “Los Americanos”, ya que allí “siempre compran, valiosas cosas viejas
    recién envejecidas, para americanos”; además ha prosperado el concepto de que si esta “chueco” o torcido es viejo e interesante o si no que lo digan sus restaurantes, que ofrecen supuestos platos típicos en bandejas de barro cocido y porcelana esmaltada con desportillados y mordiscos para justificar los altos precios y hacer creer que allí y en esa vajilla comió su fundador Hernán Suarez o se le sirvió la ultima cena al precursor Don Antonio Nariño.

    Sus calles, sus casas recién envejecidas, hostales, hoteles y comercios son un hito y vale la pena recorrerlas, es increíble ver el espectáculo de su Festival de cometas, hay que visitar sus museos e iglesias pero se corre el riesgo de luxarse un tobillo en sus calles empedradas y salir del escenario; la quietud y la soledad de su encanto se pierde con las 4×4 de los visitantes, las rumbas violentas de muchos que ponen a toda hora el estruendo de sus parlantes o por el hostigamiento constante de mendigos, niños mocosos y guías subterraneos que pretenden cobrar por todo.

    La Villa Leyva que conocí en el siglo pasado era mejor, más fría, menos blanca pero más autentica que la atosigante de hoy, dicen que el turismo esa industria sin chimenea la transformo para hacerla más rentable, pero valió la pena..?

    No creo mucho por que muchos turistas pasaron por allí y no fueron a conocer su desierto, con su convento de Ecce Homo, no vieron sus fósiles, no sintieron la magnitud y la belleza rupestre de Sáchica, ni entendieron la génesis de los Muiscas en la laguna de Iguaque y mucho menos comieron las delicias gastronómicas de sus embutidos acompañados con arepa boyaca y/o papa criolla.

    No niego la belleza que capto su cámara, pero se le quedo por fuera del tintero bastante, lastima que de pronto no lo noto mucho pero en esta zona y de ahí hacia el nororiente el campesino en especial las mujeres son “monas” o rubias pecosas, de amplias proporciones consecuencia del cruce de linajes indígenas con los conquistadores teutones que llegaron con Federman.

    Colombia es un país de contrastes, de bellezas escondidas que hay que descubrir, de silenciosos paisajes y estrellados horizontes, de alegrías y de lágrimas que usted bien sabe maese hay que enseñar a descubrir, siga con su tarea de mostrar lo que otros no ven.. somos iguales y Dios quiera que en el camino nos encontremos; mientras tanto yo anoto en mis “cuentas por cobrar” un guaro al menos por cada tilde…

    Francisco Pardo Téllez
    Arquitecto 4×4
    Rolo 3/4 y paisa 1/4

  3. Elsa Mireya   •  

    Indudablemente Villa de Leyva es un símbolo de Boyacá, mi tierra; pero Boyacá es mucho más que Villa de Leyva, y comparto la apreciación de Pacho, era mejor la Villa de Leyva del siglo pasado, el pueblo histórico y tranquilo que lo devolvía a uno en el tiempo.Villa de Leyva hoy es la discoteca de los niños “bien” en puentes y cuanto feriado haya en el calendario; a más del motel de Bogotá, como muchos, con razón la llaman…
    Pacho…. que tal un paseito por Tota, Monguí, Tópaga… o por Cerinza, el Cocuy; o al otro lado Tenza…. Los paisajes de mi tierra boyacense son hermosos. Visite Boyacá Su mercé!!!

    • FRANCISCO PARDO TELLEZ   •  

      Cuando quieras Mireya visitamos estos paisajes boyacos y muchos más, lo importante es la generosa oportunidad que brinda Carlos Munera a tantos lectores de conocer escenas, personas y lugares de la amplia y bella geografía nacional.

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