Yo tengo un hogar más allá del Sol

Hace algunos años se transmitió una novela llamada “Las Juanas”, que no dejó mayor enseñanza al corazón del hombre, pero el nombre de la novela sirvió para bautizar a un grupo de mujeres servidoras que se dedicaron a visitar a los integrantes enfermos de su iglesia evangélica misionera. ‘Las Juanitas’, eran cinco ancianas cuyo ministerio personal era el de ir a casa de quienes estuvieran mal de salud y llevarles algo de sanidad y oración.

En la sabiduría y numerología judía (en su alfabeto, las letras son números también), visitar a los enfermos es llevarles sanidad, porque el que visita, se lleva una 60 parte de la enfermedad, trayendo sanidad al enfermo. Para la iglesia católica es una obra de misericordia, que conlleva recompensa.

Escribo esto, porque ayer partió un ser muy especial para mí y mi familia: ‘Chelita’, Graciela Cano de Bedoya, quien fuera una de las integrantes de este grupo de misericordia, al que pertenecía también mi abuela Juana. ‘Chelita’, me conoció desde que nací y fue vecina de nosotros en Manrique. Conoció mis primeros pasos cuando asistía a la Primera Iglesia Bautista y luego en la Unión Misionera. Siendo adulto, seguía visitando a las viejitas después de su reunión dominical para saludarlas y ‘Chela’ siempre me tocaba el rostro con sus hermosas manos de mujer sabia. A veces sus ojos se llenaban de lágrimas, como si hubiera visto a su hijo pródigo, y me abrazaba con amor de madre.

Ayer, en la sala de velación, escuché una oración muy diciente y esperanzadora y se entonaron dos himnos que me trasladaron a mis correrías por la Bautista y la Misionera, pero no escuché las notas de un himno que se entonaba con alegría y fe:  …Más allá del sol, más allá del sol, yo tengo un hogar, hogar bello hogar, más allá del sol…”.

Hoy, solo dos ‘Juanas’ continúan con su ministerio, los nuevos líderes de la iglesia no vieron el poder de su ministerio, y lo más triste: a ellas poco o nunca las visitaron. Cuatro siguen vivas, de cinco columnas que tenía su iglesia.

Este, es un texto en memoria de ‘Chelita’, quien ayer me sacó sus lágrimas y me las saca ahora, cuando recuerdo sus manos en mi rostro y su abrazo acogedor. Siempre la amé. Un homenaje a ‘Chela’, quien hoy tiene su residencia Más allá del Sol. Un homenaje que combina mis tres raíces religiosas.

Luz Mazo, bloguera y participante de TomaTodo, es una de las nietas de Graciela.

2 comments

  1. Alberto Mejía Vélez   •  

    Te cuento Carlos, que ésta mañana cuando me levanté y miré el firmamento (siempre lo hago), oteé en él una nueva etrella. No titilaba, era resplandeciente. Claro, había llegado una nueva alma justa a tomar posesión del puesto que le corresponde. “Chelita”, ese es el nombre conque la identificás en las noches y mañanas claras; al verla, el corazón se llenará de paz.

  2. Jairo Alberto Rendón González   •  

    hola soy nuevo por estos lados me encanto una foto de una escalera q dice sonsón quiero saber si la tomastes tu me encanto la verdad me gustaría mucho tenerla saludos chauu

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