Conociendo las capacidades de nuestro cerebro consciente.

 

Por
Daniel Sánchez Garcia
Mercadólogo – Profesional en Coaching y Neurociencia aplicada
Instagram y facebook:   @dsanchezga
Correo: dsancheg@gmail.com

Dominar las  reacciones emocionales e instintivas es bien complejo,  muchas veces no importa el grado de inteligencia o conocimientos adquiridos, la gran mayoría y me atrevería a decir que todos hemos cometido, cometemos o cometeremos  algún acto irracional.  Esta comprobado que el 95% de las decisiones de un ser humano son irracionales (Inconscientes y subconscientes) y el 5% son racionales (Conscientes), ¿podemos hacer algo al respecto? por supuesto… No se trata de volvernos unos monjes tibetanos o tener el control máximo de todas nuestras reacciones ya que es prácticamente imposible, pero si podemos lograr estados mentales donde pensemos antes de actuar con mas frecuencia, ya que  por lo general no lo hacemos así estemos convencidos de tomamos decisiones racionales.

 

Desde las civilizaciones antiguas,  hasta las mas modernas ciencias del desarrollo personal y empresarial nos hablan del poder de la consciencia para hacer cambios significativos, esa es la entrada que debemos cruzar si decidimos romper el ciclo repetitivo de pensamiento –  sentimiento y sentimiento pensamiento, quien no se ha preguntado esto… ¿porque me pasa siempre lo mismo?

 

A partir de esta publicación hablaremos bastante del cerebro consciente o neocortex, sobretodo de la parte morada llamada lóbulo frontal, desde la biología o desde la vida practica su  poder  es impresionante y cuando conectamos con el de la manera adecuada los resultados son increíbles. Nuestra idea es apostarle a que somos capaces de cambiar si así lo queremos.

 

La principal razón por la cual la mayoría de personas no pueden usar su lóbulo frontal es que son adictas a las emociones  del cuerpo, dependen de lo que  se repite con frecuencia, la forma de romper ese ciclo es activando esa parte del cerebro para aumentar la capacidad  de controlar a voluntad nuestras reacciones y conductas impulsivas.

El lóbulo frontal es el responsable de las elecciones voluntarias, conscientes, intencionales y deliberadas que llevamos a cabo, tiene conexiones directas con las otras partes del cerebro y por eso controla casi todo lo que pasa dentro de el, esta capacitado para realizar las tareas más sofisticadas, superar nuestros estados mentales habituales y nuestra predisposición a sentir en lugar de pensar. Solo cuando imponemos nuestra determinación podemos alcanzar este tipo de serenidad y control necesario para romper el ciclo de las respuestas neurológicas y químicas que dictamina y domina la mayor parte de nuestra personalidad, si no lo hacemos estaremos a merced de nuestro entorno, de las necesidades  y de los recuerdos de nuestro pasado.

Si podemos usar el lóbulo frontal y controlarlo podemos conocernos y controlarnos  a nosotros y a nuestro futuro. ¿A que mayores logros podemos aspirar?

La siguiente es una lista resumida de lo que podemos hacer o ser cuando nuestro lóbulo frontal está activado y funcionando a niveles óptimos.

 

  • Conciencia intencional y atención por largo tiempo
  • Contemplación de las posibilidades y acción de acuerdo con ellas
  • Poder de decisión
  • Claridad
  • Alegría
  • Aptitudes que puede utilizarse
  • Adaptabilidad.
  • Capacidad de aprender de los errores y hacer las cosas de un modo diferente la próxima vez
  • Capacidad de planificar el futuro y ajustarnos al plan proyectado
  • Foco
  • Revisión diaria de opciones
  • Sentido del yo fortalecido
  • Capacidad de actuar en pos de las metas propuestas
  • Conducta disciplinada
  • Capacidad de generar opciones más amplias a partir de experiencias anteriores
  • Capacidad de aferrarse a un ideal independientemente de las circunstancias externas
  • Capacidad de hacer que los sueños metas y propósitos sean más reales que el mundo exterior y la respuesta del cuerpo
  • Concentración hasta el punto de excluir todo lo demás
  • Capacidad está presente con el yo y los pensamientos internos
  • Proactividad
  • Individualidad

 

Es probable que hayamos trabajado durante demasiado tiempo bajo la suposición de que los rasgos contrarios a los  enumerados están fuera de nuestro control porque nuestra sociedad nos ha programado mentalmente para buscar la razón de nuestras desgracias o malos  hábitos en factores externos, pero si nos ponemos a pensar son realmente cualidades y formas de ver el mundo que están bajo nuestro control.

Muy a menudo decimos soy desorganizado, soy impulsivo, soy vago, etc… La elección de emplear el verbo “ser” dice mucho acerca de lo que creemos con respecto a nuestra capacidad para cambiar. Decir “soy” es una manera abreviada de decir “mi estado de ser, fue y siempre será”.

En realidad la mayor parte del tiempo no ejercemos en absoluto el libre albedrio, solo estuvimos seleccionando a partir de un menú prescrito de elecciones basadas en nuestro pasado, poco a poco iremos trabajando  y profundizando sobre estos temas aplicados a situaciones cotidianas y formas sencillas de incrementar nuestra capacidad consciente y creer firmemente en que la posibilidad de cambiar es totalmente viable, los invito a este viaje.

 

Un abrazo para todos y muchos éxitos.

 

Daniel Sánchez García
Mercadólogo – Profesional en coaching y neurociencia aplicada
Certificación internacional Asociación Española de Coaching (ASESCO)
Administrador de Mercadeo
Institución Universitaria CEIPA

https://www.elcolombiano.com/blogs/cerebroenpractica/

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Móvil: (57) 302 392 38 62
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Las personas cambian su forma de actuar, el error es creer que nunca lo hacen.

Por
Daniel Sánchez Garcia
Mercadólogo – Profesional en Coaching y Neurociencia aplicada
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Luis David Agudelo es uno de esos amigos con los que se habla por horas, en una de esas charlas me dijo lo siguiente:

“lo difícil no es cambiar, lo difícil es que la gente no te recuerde quien eras”

Ya lo había pensado aisladamente pero esa frase aterrizó la idea de esta publicación (Igual muchas cosas que el dice me aterrizan). Con frecuencia en mi trabajo de  coaching o en la vida diaria me encuentro  personas que dicen frases como: “el que es no cambia” …“Ese (a) siempre se va a quedar así, no hay nada que hacer”… ¿Cambió? “Eso es por unos días y volverá a actuar de la misma manera”… o peor aun… si  conocen a alguien bien intencionado  dicen: “De eso tan bueno no dan tanto, ese tan querido(a) quien sabe con que sorpresa viene”… claro es que a veces creemos que en vez de cerebro tenemos una bola de cristal para predecir comportamientos… pero nos damos unas equivocadas… que son cosa de locos.

Si observamos con calma, lo anterior ha sucedido desde hace muchísimos años en todo tipo de ambientes, en muchas culturas, sin importar el nivel educativo o condición social de las personas, nos formamos conceptos negativos de alguien fácilmente, así  demuestre que ha cambiado seguimos desconfiando, somos malos dando segundas oportunidades, nos cuesta demasiado creer ¿A quien no le ha pasado que lo juzguen  para siempre por un comportamiento inadecuado o por una reacción emocional de solo unos instantes?

Ahora hablaré de la parte que me gusta. Desde la neurociencia se ha demostrado científicamente que el cerebro a cualquier edad puede reinventarse, tiene la capacidad  de  modificar, eliminar, reestructurar y cambiar todo tipo de conocimientos, hábitos, acciones, recuerdos o patrones de comportamiento a través de la experiencia y la fuerza de voluntad proporcionada por el lóbulo frontal,  a ese proceso se le llama neuroplasticidad, así no lo creamos una persona esta capacitada para aprender algo nuevo, cambiar su comportamiento y evolucionar mentalmente tanto en su juventud como en su vejez, dentro de poco escribiré un articulo sobre una gran amiga mía que termino su carrera de historia en la Universidad de Antioquia graduándose con honores a los 65 años, esta cursando su maestría y va en sexto nivel de ingles con casi 70 años, a la edad que todo mundo esta comprando un ataúd y enterrándose en vida, cuando alguien me dice… “es que loro viejo no aprende a hablar”  Yo le miro a los ojos, sonrío y pienso… eres un ser humano, no un loro,  ese paradigma limitante esta solo en tu cabeza pero no es real dale a tu cerebro una nueva oportunidad, a veces termino diciéndolo y algunos lo toman… Para los estados emocionales y los comportamientos aplica lo mismo, si una persona lo decide puede cambiar su forma de actuar y ver la vida.

Como ya lo he mencionado en este blog, una persona es capaz de modificar  su patrón neuronal en cuestión de horas, días o semanas, dependiendo del suceso emocional o la fuerza de voluntad que le imprima, en el mundo hay historias increíbles de personas que cambiaron su forma de actuar para mejorar, desde que una persona tenga su cerebro sano a nivel fisiológico tiene la capacidad de dejar sus malas conductas  en el pasado, ¿Será que somos nosotros quienes no  brindamos a alguien esa posibilidad de querer  cambiar, dejar atrás su pasado, ser alguien productivo, de mejor carácter y con excelentes valores?

¿Saben que pienso? El problema esta en las personas que se resisten a los cambios de los demás y creen que la mente es estática y rígida. Si uno es imperfecto y puede  equivocarse debería pensar un poco mas en cambiar el concepto que tiene de los demás, simple…hemos estado o podríamos estar en esa situación y anhelaríamos de nuestras personas cercanas o del mundo una segunda oportunidad ¿o me equivoco?

Por nuestra  misma calidad de vida es bueno considerar la posibilidad de pensar positivamente respecto a otros, si pensamos mejor la química de nuestro cerebro cambia, recuerda que si piensas positivamente el cerebro genera un tipo de neuroquímicos que también llegan al cuerpo y pueden beneficiarte, si piensas negativamente se generan otro tipo de neuroquímicos que pueden incluso hasta enfermarte y alterar tu organismo.

.Si alguien nos dice “quiero dejar atrás mis conductas negativas, si te ofendí o te hice daño por favor perdóname” que bueno sería que le respondiéramos con sinceridad “Me heriste pero ¿en que puedo ayudarte? ¿Puedo ser parte de tu cambio? ¿Quieres que hablemos y trato de dejar a un lado mis prevenciones y prejuicios? Que bueno seria empezar a dar mas oportunidades a las personas de que  demuestren su capacidad biológica de usar la consciencia y que incluso podrían ayudarnos en un futuro con sus nuevos comportamientos, ¿Por qué no darle la oportunidad a alguien que quiere vivir mejor y dejar de recordarle sus errores? Es difícil, pero incluso es una oportunidad que nos damos a nosotros mismos, no hay que ser un monje budista o estar sentado en una nube al lado de Dios para lograrlo… por lo menos intentarlo ya es una buena práctica.

Tal vez “personas” como  un ex convicto, un drogadicto, una prostituta, un ladrón, un malgeniado, una persona negativa, depresiva o conflictiva… que pueden ser nuestros propios familiares, parejas, hijos, enemigos, amigos y hasta desconocidos  tienen toda la intención de cambiar, lo están haciendo  o ya lo hicieron pero los etiquetamos, los señalamos, cuando ellos nos piden a gritos que los tratemos desde la posibilidad no desde la limitación.

En este escrito te invito a enfocarte mas en las personas que en las situaciones y el pasado, he conocido personas por las que nadie daba nada y ahora son totalmente exitosos, empecé a creer que las personas pueden demostrar  cambios significativos de actitud ante las situaciones, que pueden romper totalmente sus patrones y adicciones emocionales, he aprendido mucho de ellos, siendo sincero las mejores lecciones y conocimientos que tengo hoy en día los he obtenido de ellos, incluso son grandes amigos míos actualmente.

grandes personas de la historia y de la actualidad fueron unos totales perdedores para el mundo, fracasados hasta mas no poder y luego alcanzaron éxitos imposibles para muchos, han dejado grandes legados que perduran para siempre, esa persona que ahora se equivoca puede estar a tu lado luchando por hacer cosas grandes en su vida pero por tus prejuicios y paradigmas no te das ni cuenta, te invito a que mires desde la posibilidad y no desde la limitación, algún día tu puedes pedir esa oportunidad si llegaras a equivocarte, o tal vez ya lo hiciste y no te la dieron.

Dedico este artículo a mi gran profesor Sergio Restrepo Ochoa, jefe del departamento de matemáticas  de la Universidad de Antioquia en Colombia, quien creyó en mi desde la posibilidad y lo hace con muchas personas sacando grandes profesionales al mundo, una de las mejores personas que he conocido en mi vida.

 

Hasta pronto. Un abrazo para todos, nos vemos en la próxima publicación.

 

Daniel Sánchez García
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La adicción emocional: La influencia de la química en lo que sentimos

Por
Daniel Sánchez Garcia
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Uno de los estudios fascinantes de la neurociencia es la adicción química emocional, explica en parte porque nos quedamos dando vueltas en lo mismo y así queramos cambiar muchas veces seguimos casi igual. Se habla de la adicción química emocional negativa pero también puede ser positiva, por ejemplo a estar felices y llenos de energía, podemos hacer que las emociones beneficien gran parte de nuestra vida usando las capacidades del cerebro consciente y en especial de los lóbulos pre frontales.

Nos volvemos adictos a los químicos que se producen cuando tenemos pensamientos, casi todos los recuerdos tienen asociado un componente emocional, cuando recordamos, los neuroquímicos (Como los péptidos, las hormonas o los neurotransmisores) estimulan el cerebro y el resto del cuerpo a través del torrente sanguíneo, cada pensamiento llega a ser una sensación de manera inconsciente , es decir sin darnos cuenta de lo que pasa.

Una adicción es algo que no podemos dejar de hacer, pondremos el ejemplo de una pareja que discute y hace de un motivo pequeño casi la tercera guerra mundial, detener ese tsunami de emociones que se genera en la mente y el cuerpo no es fácil ¿Por qué sucede esto? ¿Por qué no pueden parar de discutir e incluso podrían agredirse? la razón es que estar mal los hace sentirse bien, suena ilógico pero están acostumbrados a eso y son adictos químicamente, eso los hace continuar juntos en la relación así vivan peleando. Sólo hemos mencionando un caso cotidiano, pero sucede con frecuencia en las relaciones con los hijos, los amigos, los padres, los compañeros de trabajo, los desconocidos e incluso con nosotros mismos, también podemos ser adictos a emociones que sentimos cuando estamos solos.

Las emociones son indicadores químicos de experiencias anteriores, hay un punto de la vida donde pensamos que ya hemos vivido casi todo, dejamos de pensar en nuevas situaciones, empezamos a tomar decisiones pensando en como nos sentiremos, si sabemos que algo será bueno lo hacemos, si no podemos predecir la sensación de una situación posiblemente no nos involucremos, como estamos en los limites de la caja dudamos en salir de lo familiar para experimentar algo desconocido así parezca mejor y decimos cosas como “Mejor malo conocido que bueno por conocer”.

Una nueva experiencia trae una nueva sensación que activa los mecanismos de supervivencia por tratarse de algo desconocido, cuando el “Yo” recorre la base de datos de emociones y no encuentra nada parecido quedamos fuera de la zona de confort y decimos “No quiero experimentar eso, estoy bien así”, esa es una de las razones del miedo a cambiar así la situación actual sea negativa y nos traiga problemas. Siguiendo con el ejemplo de la pareja conflictiva se les dice: Los vamos a llevar a un seminario y les garantizamos que pueden cambiar totalmente su situación y vivir bien, pero no vamos a decirles de que se trata… Es muy probable que alguno de los dos diga “Eso no se lo cree nadie, esto no va a cambiar” y se niegue a ir.

¿Como llegamos a ser adictos emocionalmente?

Queramos o no, somos adictos a los químicos y emociones que se producen en nuestro cerebro y cuerpo como reacción al entorno y a nuestros pensamientos, esos químicos afectan el estado de animo, las acciones, las creencias, las percepciones sensoriales e incluso lo que aprendemos, cualquier interrupción de ese nivel químico habitual nos provocara incomodidad y haremos todo lo posible consciente o inconscientemente para restablecerlo.

Cuando el cuerpo piensa por nosotros.

las células del cuerpo están acostumbradas a una cantidad determinada de químicos producidos por el cerebro, si el cuerpo termina convirtiéndose en la mente se pierde el control consciente o racional, porque la química de las emociones solicitada por las células del cuerpo es producida en el cerebro subconsciente o emocional y allí tenemos poco o ningún control, esto sucede cuando hay ansiedad por algo o alguien, por ejemplo cuando una persona que queremos se va de nuestra vida definitivamente quedamos como perdidos y sentimos que algo nos falta, eso es porque ya no tenemos quien nos haga sentir y nos haga generar esa química interna.

la otra situación es cuando la cantidad de neuroquímicos es excesiva, las células del cuerpo llegan a un punto donde no pueden procesar tanta información enviada por el cerebro, empiezan a funcionar mal (incluso bloquean), imagine una relación donde la mujer siempre hace quedar al hombre como el malo de la película, con el tiempo la persona afectada se va volviendo menos susceptible y deja de reaccionar a las acusaciones o se lo toma como algo sin importancia, las células (en especial las nerviosas) pierden sensibilidad, se necesita mas de las mismas sensaciones para volver a activar el cerebro a producir otra gran cantidad de neuroquímicos, en parte esa es la base de la adicción a drogas como la cocaína que produce una gran descarga de dopamina generando una enorme sensación de placer al ser consumida, pero la próxima dosis tendrá que ser mucho mayor para producir la misma respuesta, el ciclo es similar en el caso de la química de la adicción emocional.

Muchos piensan que las emociones son tan fuertes que toca resignarse a convivir con ellas, donde eso fuera verdad aun estaríamos en las cavernas, seriamos instintivos y las emociones primarias de ira, miedo, tristeza y alegría serian muy dominantes, se trata de confiar en que tenemos un cerebro potencialmente capaz de lograr muchas cosas, que puede romper los patrones químicos que nos traen problemas y reinventar nuestra forma de pensar, usar el cerebro consciente es a lo que debemos apostarle para mejorar nuestra vida.

Lo que hemos dicho aquí son ideas básicas sobre la adicción emocional, existen bastantes herramientas y métodos para cambiar, la neurociencia proporciona soluciones poderosas y eficaces si se combina con coaching, programación neurolingüística y psicología, cada persona escoge como hacerlo, todo vale desde que se tenga la convicción y las ganas de lograr resultados positivos.

Hasta la próxima.

Daniel Sánchez García
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Transmisión de emociones y neuronas espejo.

Por
Daniel Sánchez Garcia
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¿Le ha sucedido que alguien le arruinó el día de un momento a otro? Hay Quienes logran hacerle pasar un día perfecto y otros en segundos pueden hacerle la vida imposible. Si se deja afectar negativamente es posible que luego le transmita su estado de ánimo a otros contribuyendo a que el ambiente se vuelva pesado. Echarle la culpa a quien lo indispuso es fácil, responder por si mismo y no dejarse contagiar es una alternativa saludable aunque no sea tan sencillo como decirlo, pero es posible lograrlo si se buscan los elementos para aprender a ser mas conscientes y pensar positivamente.

Existen en nuestro cerebro las llamadas neuronas espejo descubiertas por los científicos Giacomo Rizzolatti, Leonardo Fogassi y Vittorio Gallese en la universidad de Parma, en Italia. Dichas neuronas se activan cuando un animal o persona desarrolla la misma actividad que está observando ejecutar a otro individuo e incluso sin realizarla se activan las mismas zonas del cerebro. Los neurocientíficos suponen que estas neuronas desempeñan un importante rol dentro de la vida social, tales como la empatía (capacidad de ponerse en el lugar de otro) y la imitación.

A veces tratamos de esconder que no nos encontramos bien pero cualquier ser humano esta dotado biológicamente para detectar que alguien esta incomodo emocionalmente solo observando su lenguaje no verbal y sin ellos proponérselo imitan actitudes y emociones que usted esté sintiendo, motivo mas para intentar ser conscientes de lo que decimos y hacemos en ambientes sociales. Es muy común entre familiares o compañeros de trabajo que al interactuar unas horas o días lleguen a usar las mismas palabras de los otros y copiar sus estados de ánimo, sean positivos o negativos. Esos refranes populares de las abuelas que dicen “El que anda entre la miel algo se le pega” o “dime con quien andas y te diré quien eres” son evidencia de lo que hemos dicho.

Piense en lo siguiente:

¿Qué le estamos transmitiendo a nuestros seres queridos, amigos y personas con las cuales nos relacionamos?

¿Que pasaría si usted se expresara más positivamente de las personas con las cuales interactúa?

¿Que pasaría si usted hablara mejor de si mismo y los demás percibieran esa mejora en su estado de animo?

¿Es posible que en ambientes estresantes usted se comporte diferente, sea parte de la solución y los demás lo sigan?

Pensar en eso conscientemente y considerar otras posibilidades sería la diferencia entre un día muy bueno donde se logren excelentes resultados y otro que le haga dar muchos dolores de cabeza.

Hasta pronto.

 

Daniel Sánchez García
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