¡Encontré comida!

¡Se imagina usted en un restaurante, oler un apetitoso plato y salir a las carreras a avisar dónde está la comida? Eso es lo que hacen los abejorros y abejas rayadas.
El buen polen las calienta. Según biólogos de la Universidad de California en San Diego, cuando encuentran un alimento rico en proteína, lo cual demostraron en dos experimentos por separado.
En ambos casos, los músculos para volar, ya calientes, aceleran el regreso del insecto al nido, permitiéndoles explotar con rapidez el valioso recurso antes de que aparezcan competidores.
Dado que las recolectoras de ambas especies no se comen la proteína sino que se la suministran a las larvas, ese calentamiento debe ser una respuesta de comportamiento antes que metabólica al nutritivo alimento, concluyeron los equipos.
Esta conducta parece ser un rasgo muy antiguo, dado que abejorros y abejas son dos linajes distintos que divergieron hace varios millones de años. Los abejorros, pero no las abejas, reclutan otras recolectoras que les ayuden a reunir la comida, y aún tienen ese calor extra cuando regresan al panal.
En la foto de la universidad se aprecia una abeja frente al jugoso alimento.

Me interesa y me gusta divulgar temas científicos y medioambientales como una forma de acrecentar el interés por estas temáticas. Espero hacerlo bien cada día.

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