¿Se infiltró el enemigo?

El enemigo era un amigo. Sí, eso parece. Un tipo de célula del sistema inmunológico que se creía era parte de la primera línea de defensa contra el cáncer de seno… también puede ayudarlo a diseminar.
Investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de California en San Diego y el Centro Moores del Cáncer hallaron evidencias de que cuando esas células, conocidas como linfocitos, producen una proteína inflamatoria llamada RANKL, es más probable que el cáncer se extienda a los pulmones.
Demostraron asimismo que al bloquear la cascada de señales celulares que siguen a la unión de esa proteína a su receptor en las células del tumor, detiene la progresión del cáncer o metástasis, lo que puede ser una posible fuente de desarrollo de una terapia con drogas.
El estudio fue conducido por Wei Tan y Michael Karin.

Me interesa y me gusta divulgar temas científicos y medioambientales como una forma de acrecentar el interés por estas temáticas. Espero hacerlo bien cada día.

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