¿Somos monógamos y… polígamos?

Tanto mujeres como hombres tienden a buscar encuentros casuales con parejas como… a relaciones duraderas. Monógamos y polígamos a la vez, aunque unos opten por una u otra condición.

La hipótesis es parte de un estudio publicado en Biology letters en el que se muestra que las personas pueden caer en dos grupos diferentes: los que quieren un amor duradero o aquellos que desean encuentros pasajeros.

Para Rafael Wlodarski, sicólogo experimental en la Universidad de Oxford en Inglaterra, los hallazgos explicarían en parte porqué hay tal variación en las conductas sexuales a través de las diferentes culturas.

Es de advertir que los seres humanos tienen más variadas estrategias de apareamiento que los otros animales. Algunos se emparejan para toda la vida, mientras otros tienen un desfile sin fin de parejas intercambiables. Entre estos, existe un abanico de arreglos amorosos únicos, desde el hombre con varias esposas a las mujeres que se casan con dos hermanos. Los humanos también son menos promiscuos que sus primos primates: solo 30% de los primates y 3% de todos los mamíferos son monógamos según dijo el investigador a LiveScience.

No pocos científicos han tendido a pensar que la diversidad sexual humana tiene una curvatura de campana, con menos extremos en cada final y la mayoría en el medio.

Wlodarski y colegas analizaron los datos de las actitudes sexuales de 600 mujeres y hombres británicos y americanos. Algunas de las preguntas miraban cuánto deseaba la gente en involucrarse en sexo casual o romances de corto término.

No encontraron mucha variedad sino dos fenotipos potenciales tanto en ellas como en ellos.

Tendían a dividirse en dos grupos: personas que valoraban la fidelidad y otras buscando placer. Solo un poco más de la mitad de los hombres podían ser clasificados como con orientación promiscua, en comparación con solo un poco menos de la mitad de las mujeres.

En otro estudio similar analizaron la longitud de los dedos de 1.313 británicos, hombres y mujeres, dado que la relación entre el segundo y el cuarto dedo es una aproximación al nivel de testosterona a la que los fetos están expuestos en el útero, por lo que el grupo predijo que aquellos con una mayor relación y mayor exposición a la testosterona estarían más predispuestos al sexo casual. Esta relación es una evidencia de la proclividad hacia ese tipo de sexo.

Pero la variación entre las personas fue enorme, por lo que fue imposible predecir quién es más dado a ser infiel.

Los hallazgos, sin embargo, sugieren que esas dos estrategias de emparejamiento han persistido porque ambas tienen sus beneficios, según el tiempo y el lugar.

“En humanos la monogamia es relativamente nueva en escena -cientos a miles de años”, dijo Wlodarski. “Es una estrategia ganadora porque es novedosa y parece funcionar en la cultura que hemos creado”.

Por ejemplo, si la mayoría de hombres están en aventuras, puede dar una ventaja estratégica ser fiel y ayudar a criar los hijos con una sola mujer.

En cualquier caso, existen cientos de variantes, desde el matrimonio de niños a la píldora, que pueden moldear las estrategias de apareamiento en una sociedad dada. Este estudio solo analizó dos en el mundo occidental.

Un aporte a un tema complejo.

Me interesa y me gusta divulgar temas científicos y medioambientales como una forma de acrecentar el interés por estas temáticas. Espero hacerlo bien cada día.

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