Curiosidades y hechos de la ciencia

Escuchando por la nariz. O algo así. Científicos en Australia descubrieron que pacientes que sufren de problemas auditivos nacidos en la infancia y la niñez podrían beneficiarse del trasplante de células madre… de la nariz. El estudio fue publicado en Stem Cell y muestra que células madres derivadas de la mucosa pueden ayudar a preservar el funcionamiento del oído durante las fases tempranas de la pérdida de escucha sensorianeuronal, causada por la pérdida de células sensoriales o neuronas en la cóclea. Curioso.

Una sorpresa: el 3 de febrero, sólo un día antes de que rozara el planeta, se descubrió un pequeño asteroide, 2011 CQ1, que pasó por encima del Océano Pacífico a 5.500 kilómetros de altura, 1/17 de la distancia Tierra-Luna, y más bajo que la órbita que siguen algunos satélites. No entró a la atmósfera, pero no salió indemne del encuentro: la fuerza de gravedad de la Tierra le cambió su trayectoria en casi 60 grados. Sólo fue visible brevemente. Que nos coge mal parados. Qué curioso.

A 25 años del desastre nuclear de Chernobyl en Ucrania, los efectos de la radiación se siguen descubriendo. Las aves que viven cerca del sitio del accidente tienen en promedio un cerebro 5 por ciento más pequeño que aves no expuestas, según un estudio publicado en Plos One. Esa reducción puede derivar en menor capacidad cognitiva, dijo el autor del estudio Timothy Mousseau. Estremecedor. Y curioso.

De esos descubrimientos que no parecen muy útiles para la humanidad. Miles de vikingos no podían estar errados. Un consejo cuando se sube a un barco es mirar al horizonte si no se siente bien. Un estudio publicado en Psychological Science reveló que las personas se mantienen más firmes en las embarcaciones cuando fijan su mirada en el horizonte. El hallazgo es de Thomas A. Stoffregen, de la Universidad de Minnesota, quien a estado estudiando por décadas el movimiento adelante y atrás del cuerpo en diferentes situaciones. Curioso.

Los celulares están metidos en nuestras cabezas. Un científico alemán descubrió que con sólo marcar los números que corresponden a la palabra amor puede activar el significado del vocablo en nuestra mente: 2667, para ese caso. Los resultados fueron publicados en Psychological Science. Y así sucede con otras, como temor: 83667. ¿Será? Muy curioso.

Me interesa y me gusta divulgar temas científicos y medioambientales como una forma de acrecentar el interés por estas temáticas. Espero hacerlo bien cada día.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>