Del cielo llueven microbios de verdad

Si huye de los ambientes sucios y contaminados, debería armar, quizás sin mucho éxito, una fortaleza bajo tierra.

Cada metro cúbico de aire contiene cerca de 100 millones de microorganismos. Tranquilo: no todos hacen daño, aunque no se concoe tampoco qué hace cada uno.

Gracias a la neuva generación de técnicas de secuenciación, la ciencia finalmente comienza a descubrir los microbios del aire, que hacen algo más que viajar empujados por el viento transmitiendo enfermedades: los microbios crean también las llamativas formas de los copos de nieve y facilitan la formación de nubes, por lo que su estudio también incidirá en campos como el cambio climático, en la predicción de ciclos climáticos y en la aparición de brotes de alergias y enfermedades.

“Habrá una explosión de estudios usando esas técnicas”, dijo a The Scientist Jessica Green, ecóloga de microbios en University or Oregon.

Un estudio reciente publicado en Proceedings of the Nacional Academy of Sciences sugiere que la diversidad de la vida microbiana en el aire va a la par con la del suelo, al menos en las áreas urbanas, pero el aire aún es virgen en materia de aproximaciones científicas.

“Hace siete o diez años no intuíamos que las bacterias existían en las nubes”, explico Anne-Marie Delort, profesora de Microbiología y Química Orgánica en Université Blaise Pascal en Francia. Hoy los científicos saben que los microbios actúan como una superficie para la condensación del vapor de agua en la atmósfera, formando entonces nubes. Una reciente investigación publicada en Science mostró que los microbios también obran sobre la formación de copos de nieve y otros tipos de precipitación.

Los microbios aéreos podrían desempeñar también un rol en el impacto del cambio climático. Christine Rogers, aerobióloga en University of Massachusetts, indicó que el incremento del dióxido de carbono en la atmósfera podría estar produciendo plantas más grandes, que son alimento para hongos microscópicos. Más hongos podrían afectar a las personas con alergias y asma, y crearían una mayor base para la formación de nubes. Y más nubes significan más calor atrapado en la atmósfera, así como más calor solar reflejado. Aún o se sabe bien cómo afectaría esto al cambio climático.

Me interesa y me gusta divulgar temas científicos y medioambientales como una forma de acrecentar el interés por estas temáticas. Espero hacerlo bien cada día.

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