Desarrollan en laboratorio un hígado humano

A quien le falle al hígado… muerto. Es un órgano vital, como muchos otros. El cáncer en él es letal. En ocasiones, el trasplanta funciona, pero no hay hígado pa’ tanta gente.

Bien, científicos del Institute for Regenerative Medicine en Wake Forest University Baptist Medical Center lograron un avance importante en el camino hacia el desarrollo de hígados en laboratorio: son los primeros en emplear células humanas de hígado para hacer crecer hígados en miniatura que funcionan, al menos en laboratorio.

Ahora, el próximo paso es verificar si continúan funcionando luego de que sean trasplantados a un modelo animal.

El estudio fue presentado el pasado domingo en el encuentro de la American Association for the Study of Liver Diseases en Boston.

De esta manera mejoran las perspectivas para quienes en el futuro necesiten un trasplante. O incluso servirán para probar la eficacia y seguridad de nuevas medicinas.

“Estamos muy entusiasmados por el logro, pero debemos enfatizar que estamos en las primeras y muy tempranas etapas y varios obstáculos deben ser resueltos antes que puedan beneficiar a pacientes”, expresó Shay Soker, profesor de medicina regenerativa y director del proyecto.

“No sólo debemos aprender cómo hacer crecer miles de millones de células de hígado a la vez para diseñar hígados del tamaño requerido para pacientes, sino que debemos determinar si esos órganos son seguros para usar en personas”, agregó.

Pedro Baptista, director de la investigación, dijo que el proyecto es la primera vez que emplea células humanas del hígado para desarrollar esos órganos en laboratorio.

Para desarrollar los hígados, los científicos empelaron hígados de animales que fueron tratados con un detergente para remover todas las células, un proceso llamado descelularización, dejando sólo el esqueleto de colágeno, por llamarlo así, para soportar la estructura. Luego remplazaron las células originales con dos tipos de células humanas: células inmaduras del hígado conocidas como progenitoras y células de endotelio que trazan los vasos sanguíneos.

Las células fueron introducidas dentro de ese esqueleto a través de grandes vasos que alimentan un sistema de vasos menores en el hígado. Esta red de vasos permanece intacta tras la descelularización. Luego el hígado fue colocado en un biorreactor, un equipo especial que suministra un flujo continuo de nutrientes y oxígeno a través del órgano.

Tras una semana en ese sistema, los científicos documentaron la progresiva formación de tejido humano de hígado, así como funciones asociadas al órgano. Observaron la diseminación del crecimiento celular dentro del órgano.

La capacidad para desarrollar un hígado se había demostrado ya, pero la posibilidad de generar uno que funcionara era aún objeto de dudas.

Me interesa y me gusta divulgar temas científicos y medioambientales como una forma de acrecentar el interés por estas temáticas. Espero hacerlo bien cada día.

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