Detectan bombardeo de cometas en otro mundo

Una estrella más fría que el cuerpo humano, océanos de agua en el polvo alrededor de una estrella, un planeta en plena formación y, lo que faltaba: un bombardeo de cometas en las inmediaciones de una estrella y dentro de su sistema planetario.

La semana fue pródiga en noticias astronómicas, casi todas relacionadas con esos cercanos pero lejanos mundos que cautivan a los científicos y a los aficionados.

El telescopio espacial Spitzer, que observa en la longitud de onda del infrarrojo, detectó señales de cuerpos helados actuando en ese sistema solar en la constelación del Cuervo, en lo que pareciera ser un Late Heavy Bombardment, un bombardeo como el que sufrió la Tierra hace varios miles de millones de años y que permitió que esos cometas depositaran agua y algunos de los elementos necesarios para la vida.

Spitzer detectó una banda de polvo alrededor de esa estrella, que semeja el accionar de un cometa. Un polco localizado tan cerca de Eta corvi que podrían existir allí mundos tipo Tierra, sugiriendo que ocurrió una colisión entre un planeta y uno o más cometas.

Ese sistema tiene alrededor de 1.000 millones de años, la edad precisa para ese bombardeo. La Tierra tiene unos 4.500 millones de años y fue bombardeada hasta hace unos 3.800 millones de años, luego de lo cual comenzó a formarse la vida.

Al analizar la luz proveniente del polvo alrededor de la estrella, se encontraron huellas de hielo de agua, orgánicos y rocas, lo que indica la presencia de cometas.

“Tenemos evidencia directa de un bombardeo en Eta Corvi, ocurriendo casi al mismo tiempo que ocurrió en nuestro Sistema Solar”, dijo Carey Lisse, principal autor del estudio aparecido en Astrophysical Journal.

La huella de la luz emitida por el polvo alrededor de Eta Corvi también semeja al meteorito Amahata Sitta, que cayó a la Tierra en fragmentos en Sudán 8África) en 2008. Las similitudes entre el meteorito y el objeto destruido en Eta Corvi implican un lugar común de nacimiento en sus respectivos sistemas solares.

Un segundo y más masivo anillo de polvo frío situado casi al borde del sistema de esa estrella parece el ambiente adecuado para una reserva de cometas. El anillo brillante, descubierto en 2005, se sitúa de Eta Corvi a unas 150 veces la distancia Tierra-Sol, una región similar al cinturón de Kuiper, donde se forman cometas y existen otros cuerpos rocosos en nuestro Sistema Solar.

O sea: podríamos estar asistiendo en la lejanía a la formación de un sistema solar muy parecido al nuestro en el que quizás llegara a formarse la vida en unos miles de millones de años.

Una agradable sorpresa que regaló la semana, pero no fue la única.

En efecto, Kevin Luhman, profesor de Penn State, reveló en un encuentro en la Nasa el hallazgo de un cuerpo casi tan frío como un día de verano en Arizona.

Se trataría de una estrella enana marrón, una estrella que no alcanzó a acumular el suficiente material para desencadenar reacciones nucleares como una estrella, pero que es varias veces más grande que Júpiter. Esa enana marrón tiene una compañera, una enana blanca, girando ambas a una distancia de 2.5000 veces la distancia Tierra-Sol. La enana blanca es el residuo de la explosión de una estrella como nuestro Sol.

Las mediciones indican que aquella frustrada estrella tendría una temperatura cercana a la del cuerpo humano.

Se encuentran a 63 años luz de nosotros, muy cerca en verdad.

Dibujo cortesía Nasa/Sptizer

Me interesa y me gusta divulgar temas científicos y medioambientales como una forma de acrecentar el interés por estas temáticas. Espero hacerlo bien cada día.

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