Dos en una

Tiburoncito brillante

No mide más de 22 centímetros, es un tiburón, pero no comelón. Pero posee una característica única: resplandece bajo el agua, en las profundidades.

Ese inusual rasgo lo emplea no para ver sino para protegerse de los depredadores: es un camuflaje, dijeron científicos.

Este tiburón pigmeo (Squaliolus aliae) posee órganos que emiten luz, llamados fotóforos y aunque se había sugerido que los usaba para camuflaje, no se había probado.

Eso fue lo que hizo Julien Claes, de la Universidad católica de Louvain en Bélgica. El estudio aparece en The Journal of Experimental Biology.

El GPS de las palomas

Si hay algunos animales que no requieren Google Maps para orientarse esos son las palomas, las tortugas marinas, las langostas espinosas y las ratas del desierto (Heterocephalus glaber), pues han desarrollado su propio sistema GPS. Estos y otros requieren del campo magnético de la Tierra para orientarse y navegar.

Hasta ahora era desconocido cómo sus cerebros procesaban esta información.

Un grupo de científicos identificó en las palomas la fuente neural del sentido magnético: células que codifican tres factores claves, la dirección de un campo magnético, su intensidad y su polaridad (norte o sur).

El estudio fue publicado en Science y es un primer paso hacia la comprensión de cómo los animales, incluidos los humanos, computan los mapas en su cerebro.

Me interesa y me gusta divulgar temas científicos y medioambientales como una forma de acrecentar el interés por estas temáticas. Espero hacerlo bien cada día.

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