Es fácil morir mientras se copula

Morir mientras se copula no parece muy llamativo. Menos si es por un tercero. Aparearse tiene sus costos. No por el posible agotamiento físico, sino porque se baja la guardia en un mundo repleto de peligros.

No es difícil en tanto que algunos animales mueran mientras gozan o… transmiten sus genes a sus descendientes.

Mientras en el alar de cualquier vivienda dos moscas aprovechan la noche para cortejar y aparearse, alguien espera que el encuentro se produzca.

No es un pervertido, tampoco un voyerista. No. Es un murciélago, que resulta atraído por los ‘clics’ precoito de la apasionada pareja de moscas.

Diversos estudios en anfípodos de agua dulce y langostas, por ejemplo, han demostrado que aparearse hacen los animales más vulnerables a los depredadores, aunque no se sabe porqué.

Ahora, un equipo del Max Planck Institute for Ornithology en Alemania, liderado por Björn Siemers, halló que la interacción murciélago-mosca en el establo aporta pistas sobre qué hace que un depredador se abalance sobre una pareja que copula.

Los científicos observaron esa cinta de terror en la que un murciélago Myotis nattereri cazaba moscas domésticas apareándose (Musca domestica).

Los murciélagos detectan sus presas por ecolocalización o por acústica pasiva. Para la mayoría, la primera es herramienta básica de rastreo: envían una serie de sonidos en alta frecuencia y escuchan el eco producido cuando las ondas golpean algo. Mediante ese sistema, los científicos vieron que les era fácil cazar moscas que volaban, pero tenían dificultades con las que estaban quietas.

“El problema es que esas moscas descansan en el cielorraso en la noche y cuando un murciélago trata de ecolocalizarlas, el sustrato enmascara el débil eco del insecto”, dijo Stefan Greif, estudiante de doctorado. El cielorraso del establo está cubierto con pequeños sacos, similar en tamaño a las moscas, lo que las hace invisibles a las señales del mamífero volador.

Es entonces cuando entra en juego la acústica, los ruidos que la presa hace. El grupo advirtió que la mosca macho hace un ruido de cliqueo con sus alas antes de la copulación, lo que alerta los murciélagos. Esos cliqueos estaban en el rango de 9 kHz y 154 kHz, sonando como un zumbido de baja frecuencia para los humanos, que escuchan en el rango de los 20 kHz. Pero para los murciélagos, que pueden oír a más de 150 kHZ, los sonidos son señales claras.

Atraído por el ruido, los murciélagos vuelan y agarran la pareja mediante una especie de bolsillo para presas, formado por el exceso de piel extendida desde la cola. Estos mamíferos atacan 26% de las moscas que se aparean, obteniendo una doble comida el 60% de las veces, según el estudio revelado en Current Biology.

Me interesa y me gusta divulgar temas científicos y medioambientales como una forma de acrecentar el interés por estas temáticas. Espero hacerlo bien cada día.

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