Frenar un carro es posible con ondas cerebrales

Nos sucede a diario: cuando conducimos un auto y vemos un obstáculo en la carretera, pensamos en frenar y sentimos cómo movemos el pie hacia el pedal. La mente es más rápida que la extremidad.

De eso es lo que se trata una innovación en desarrollo: usar ondas cerebrales para frenar el auto en vez de tardar milésimas de segundo o segundos en hacerlo, pues en ocasiones esa es la diferencia entre la vida y la muerte.

Se trata de un avance tecnológico más dentro de todos los que hoy ayudan al conductor en su tarea. Ahora, todavía no está listo para ser empleado.

“Como estudio de ciencias básicas, estoy muy impresionado”, opinó el neurocientífico Raja Parasuraman, de George Mason University.

En el estudio presentado en el Journal of Neural Engineering, el científico Stefan Haufe, del Berlin Institute of Technology y sus colegas midieron los cambios en las ondas cerebrales mientras participantes en la prueba conducían un simulador de un auto.

Los participantes iban a 60 millas por hora, detrás de otro auto en una carretera llena de curvas con tráfico pesado viniendo. De tanto en tanto el carro de adelante frenaba, por lo que los participantes tenían que hacer lo mismo para evitar la colisión.

Para la mayoría de los conductores, el lapso entre el frenado del carro de adelante y el pisar ellos mismos el freno fue de unos 700 milisegundos. Durante el evento se hicieron evidentes unas señales neurales particulares, las que podrían ser indicadoras tempranos de que la persona quería frenar.

“Nuestro abordaje fue obtener la intención del conductor más rápido de lo que él pudiera actuar”, dijo Haufe. “Para eso es que es necesaria la señal neural”.

Con sus colegas, diseñó un sistema que detectaba e interpretaba esos patrones mentales. En simulaciones de computador, el sistema, que incluía datas de electromiograma de la actividad eléctrica del músculo de la pierna, se desempeñaba 130 milisegundos más rápido que el conductor. Para un carro desplazándose a 60 millas por hora, esa diferencia de tiempo se traduce a cerca de 3,7 metros de distancia de parado, la longitud de algunos autos compactos.

Para Parasuraman, uno de los problemas de la aplicación está en las falsas alarmas, pues se podrían generar en promedio dos por hora y a nadie le gustaría que el freno se activara sin necesidad. Otra inconveniente sería la colocación de un casco en la cabeza para medir las ondas.

De todas maneras se trata de un avance que, mejorado, podría llegar a ser muy útil como dispositivo adicional de los autos.

Me interesa y me gusta divulgar temas científicos y medioambientales como una forma de acrecentar el interés por estas temáticas. Espero hacerlo bien cada día.

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