Hay animales que tienen sed de venganza

La venganza es dulce reza el dicho y sí que lo aplican los ácaros, que no olvidan quién estuvo a punto de matarlos.

La historia es como sigue: en la pelea por la supervivencia en un hábitat compartido, algunos ácaros matan los jóvenes de especies rivales para comérselos y para reducir la competencia con los propios descendientes.

Pero los ácaros que sobreviven los ataques guardan resentimiento, según un estudio publicado en Scientific Reports.

Cuando los jóvenes que fueron atacados alcanzan la edad adulta, atacan los jóvenes de las especies rivales –sus antiguos atormentadores. más a menudo que si no hubieran sido atacados en su juventud.

En laboratorio, un grupo internacional de científicos conducido por Arne Janssen, de la Universidad de Amsterdam, analizó la conducta de los ácaros Iphiseius degenerans y de los ácaros Neoseiulus cucumeris, ‘depredadores recíprocos’ que se alimentan de los jóvenes de otras especies aún cuando haya comida disponible.

Para el estudio, los I. degenerans fueron llamados presas y los ácaros N. cucumeris los depredadores. Los científicos notaron que cuando los primeros habían sido asaltados de jóvenes y crecían, atacaban los jóvenes N. cucumeris con mayor frecuencia que cuando no eran atacados. Cuando los I. degenerans eran atacados ya en la edad adulta, no había diferencia, lo que sugiere que la depredación en las primeras etapa de la vida conduce a una retaliación.

Es más, “los ataques eran especialmente dirigidos a los depredadores de las especies a las que habían estado expuestos”, escribieron los autores, lo que indicaría que los ácaros reconocen las especies que los atacaron cuando eran jóvenes. Los hallazgos demuestran también que las experiencias tempranas afectan la conducta en la adultez cuando los roles depredador-presa son revertidos.

No está claro si lo mismo sucede en el medio natural, pues en el estudio los ácaros fueron confinados a pequeños escenarios, por lo que los jóvenes no podían huir a los ataques. En condiciones naturales quizás no entran en contacto con tanta frecuencia, por lo que quizás no se experimente ese afán de venganza.

Me interesa y me gusta divulgar temas científicos y medioambientales como una forma de acrecentar el interés por estas temáticas. Espero hacerlo bien cada día.

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