La mosca que se enloqueció

Qué tal que a uno sufriera una mutación genética que lo hiciera… amar a personas del mismo sexo. Pues bien, eso fue lo que se descubrió en moscas de las frutas, según científicos de Duke University.
Las moscas que perdieron un gene para un receptor de un olor marticular, se volvieron despistadas en asuntos de amor. Al carecer de la capacidad para leer señales químicas importantes, esas moscas intentaban tener sexo tanto con otros machos como con hembras con las que se habían apareado. Las señales que se les perdieron son feromonas que emanan de hembras apareadas y de los machos. El trabajo se publicó en Nature Neuroscience.
Los machos sin el gene Gr32a, el gene receptor del gusto, tenían niveles normales de cortejo con hembras vírgenes, pero en comeptencia con moscas normales, fueron superados 4 a 1. De hecho las que no tenían tal gene cortejaban también a los machos.
Que no se nos pierda.

Me interesa y me gusta divulgar temas científicos y medioambientales como una forma de acrecentar el interés por estas temáticas. Espero hacerlo bien cada día.

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