Las termitas nos recalientan

Termitas. Si le preguntaran qué relación tienen las termitas con el cambio climático, ¿qué diría? Pues, que nada. Lógico. Bueno, lo era hasta ahora.
Una investigación de la Universidad de California en Irvine acaba de demostrar que el fluororo de sulfurilo (SO2F2), utilizado en insecticidas para fumigar edificaciones con termitas, es un potente gas de invernadero que permanece en la atmósfera de 30 a 40 años, quizás hasta 100 y no los cinco que se creía.
Ese hecho, más evidencias de que su uso casi se duplicó en los últimos seis años, preocupa a los autores del estudio, Mads Sulbaek Andersen, Donald Blake y el premio Nóbel F. Sherwood Rowland, descubridor del nocivo efecto para la capa de ozono de los clorofluorocarbonos en latas de aerosol.
Para Sulbaek Andersen ese compuesto dura tanto en la atmósfera, que “no podemos cerrar los ojos”.
El estudio apareció esta semana en el journal Environmental Science and Technology.
Kilo a kilo, el fluoruro de sulfurilo es unas 4.000 veces más eficiente que el dióxido de carbono (CO2), aunque existe mucho menos que este.
El compuesto bloquea la luz que refleja la superficie de la Tierra y que sin su presencia escapará de vuelta al espacio.
Los ensayos se realizaron en una carpa (foto) repleta con termitas.

Me interesa y me gusta divulgar temas científicos y medioambientales como una forma de acrecentar el interés por estas temáticas. Espero hacerlo bien cada día.

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