Meta de la vida sintética supera otro escollo

Hágase la vida y la vida se hizo. En tiempos en el que el hombre juega a

ser la máxima expresión del universo, científicos dieron un paso adelante hacia la anhelada, por muchos, creación de vida artificial de la nada.

Abracadabra. Mediante una novedosa reacción, químicos crearon membranas celulares autoensambladas, esas coberturas que contienen y soportan las reacciones requeridas para la vida y que serían el sobre para las células sintéticas que pretenden crear.

El éxito fue reportado en el journal of the American Chemical Society. “Una de nuestras metas a largo plazo, muy ambiciosa, es intentar crear una célula artificial, una unidad sintética viva, crear un organismo vivo a partir de moléculas no vivas que nunca han sido parte ni tocado un organismo”, expresó Neal Devaraj, profesor de Química en la Universidad de California en San Diego, quien adelantó el desarrollo con Itay Budin.

“Esto debió ocurrir en algún punto en el pasado. De otro modo, la vida no existiría”.

Con el ensamblaje de un componente esencial de la vida terrestre con precursores no biológicos, se espera dilucidar el origen de la vida.

“No entendemos este paso fundamental de nuestra existencia, que es cómo la materia no viva se convirtió en materia viva”, dijo.

Los científicos crearon moléculas similares con una reacción novedosa que junta dos cadenas de lípidos. “En nuestro sistema, usamos una especie de catalizador primitivo, un ión de metal muy simple”, según Devaraj. “La reacción es artificial. No existe un equivalente biológico a esta reacción química”.

Así, crearon membranas sintéticas de una emulsión acuosa de un aceite y un detergente. Sola es inestable. Si se le agregan iones de cobre, vesículas y túbulos, comienzan a emerger gotas de aceite. Luego de 24 horas, esas gotas se han esfumado, consumidas por las membranas autoensambladas.

Hace dos años, el grupo del reconocido genetista Craig Venter publicó el desarrollo de una célula sintética, en la que solo su genoma era artificial. El resto fue sustraído de una célula bacterial.

La vida artificial como tal, completa, requiere la unión de un genoma que porte la información como de una estructura tridimensional que lo albergue

El valor de esta membrana sintética es su simplicidad. A partir de precursores disponibles en el comercio, solo se necesita un paso preparatorio para crear una cadena de lípidos iniciadora.

Me interesa y me gusta divulgar temas científicos y medioambientales como una forma de acrecentar el interés por estas temáticas. Espero hacerlo bien cada día.

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