Nos damos la mano para… olernos

Cortesía Instituto Weizmann

Los perros se huelen el rabo, los humanos nos olemos… las manos.

Sí, un estudio aparecido en eLife, realizado por científicos del Instituto Weizmann sugiere que una de las razones por la que nos damos la mano con alguien, una costumbre antiquísima, es para examinar los olores de la otra persona.

Ese apretón de manos es una aceptable forma social de comunicarse a través del sentido del olfato.

Las personas no solo se huelen sus manos, sino que lo hacen mucho más luego de apretar la mano de alguien determinó el estudio. El número de segundos que se pasa oliendo la mano más que se duplica luego de haber saludado a alguien de manos.

“El hallazgo significa que la gente no está expuesta pasivamente a las señales químicas importantes socialmente, sino que las buscan”, expresó Idan Frumin, quien condujo la investigación bajo la guía del profesor Noam Sobel. “Los roedores, perros y otros mamíferos se huelen a ellos y huelen a otros en las interacciones sociales, y parece que en el curso de la evolución los humanos han retenido esa práctica, en un nivel subliminal”.

“El apretón de manos varía en fuerza, duración y postura o sea que proveen información social de distinta clase”, dijo Sobel.

“Nuestros hallazgos sugieren que en su origen evolutivo, darse la mano pudo también haber servido para transmitir olores, señales que aún deben tener un componente significativo, aunque subliminal, de esta costumbre”.

Me interesa y me gusta divulgar temas científicos y medioambientales como una forma de acrecentar el interés por estas temáticas. Espero hacerlo bien cada día.

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