Resuelto el misterio de la Isla de Navidad

Los cangrejos rojos de ese lugar (Gecarcoidea natalis) realizan cada año en la temporada lluviosa de noviembre a diciembre un viaje de cinco y más kilómetros para aparearse.
Bajan de las zonas altas de las islas en un recorrido descomunal para su escaso tamaño: 20 centímetros.
Un estudio de tres años conducido por el profesor Steve Morris de la Universidad de Bristol en el Reino Unido en colaboración con Simon Webster de Bangor University descubrió que los cambios hormonales juegan un papel decisivo en la capacidad del cangrejo para realizar tan exigente viaje.
Los científicos, como indicó Lucy Turner, de Bristol, siempre habían estado interesados en ver cómo pasaban de la hipo a la hiperactividad en aquella época.
La migración demanda mucha energía, dijo Webster. Durante el periodo no migratorio, los cangrejos permanecen relativamente inactivos en sus cuevas de la selva, emergiendo sólo unos instantes al amanecer para alimentarse.
El cambio de comportamiento sugiere un cambio en el estado metabólico del animal.
“Sorprendentemente encontramos que los niveles de una hormona hiperglicaemica eran más bajos en los cangrejos migrantes que durante la temporada seca.
Esa hormona de los crustáceos les permite utilizar con mayor eficiencia la energía almacenada en sus músculos y su conversión a glucosa para alentar la famosa migración de la Isla de Navidad.

Me interesa y me gusta divulgar temas científicos y medioambientales como una forma de acrecentar el interés por estas temáticas. Espero hacerlo bien cada día.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>