Se me olvidaba que soy un anciano

Envejecer no tiene que significar problemas mentales. Con una población que envejece a pasos acelerados, el mundo se enfrenta a un serio problema. En Estados Unidos, por ejemplo, sólo 4,1 por ciento de los ciudadanos era mayor de 65 años en 1900, pero en 2000 ya era el 12,6 por ciento y en 2030 será el 20 por ciento de la población.
El declive mental ha sido visto por lo general como una consecuencia inevitable del envejecimiento, pero en los últimos años se ha producido un surgimiento de actividades y productos tendientes a detener tal situación. ¿Se puede? ¡Es posible retener las capacidades si se ejercitan? ¿Si es así, qué tipos de ejercicios se requieren?
Una minuciosa revisión de estudios científicos realizada por Christopher Hertzog y colegas encontró evidencias claras de que actividades que enriquecen la mente, tales como retos intelectuales, vida social y especialmente el ejercicio físico pueden preservar y mejorar varios aspectos del funcionamiento cognitivo a medida que envejecemos.
Las actividades intelectuales diarias, como la lectura, ayudan.
Un estudio con 4.000 adultos mayores durante seis años midió la frecuencia y participación en siete actividades cognitivas, como leer revistas. Aquellos más comprometidos tuvieron una menor tasa de declinación mental.
Otra investigación de 6 a 8 años con 5.925 mujeres mayores de 65, que averiguó cuántas cuadras caminaban al día y cuántas escalas subían, aparte de otras 33 actividades físicas consideradas, encontró que las más activas presentaron un riesgo 30 por ciento menor de pérdida mental. Lo que es más interesante: la distancia caminada fue asociada a la función cognitiva, pero no la velocidad al caminar. Tal parece que unos niveles moderados de ejercicio ayudan a preservar las funciones mentales.
Las actividades sociales y el mantener una actitud positiva son también herramientas para detener la llegada de la demencia senil. Aquellos que son optimistas, abiertos a experiencias, motivados y orientados hacia metas tienen mayores probabilidades de experimentar un envejecimiento exitoso, hallazgo que corroboran estudios en animales. Estos muestran que los animales que viven en ambientes enriquecidos, con ruedas, juguetes, sitios para trepar y con la compañía de otros, reciben beneficios fisiológicos, incluidos cambios neuronales en el cerebro.
Así que eso de que perro viejo no aprende nuevos trucos, no es cierto. No hoy en día.

Me interesa y me gusta divulgar temas científicos y medioambientales como una forma de acrecentar el interés por estas temáticas. Espero hacerlo bien cada día.

2 comments

  1. tito   •  

    compañero, a volvernos aplicados , antes , que nos llegue la pelona

  2. JEYEVA   •  

    AMIGO, tienes toda la razon, a mi se me olvido que ya voy bien avanzada, no repito en que…pero ese olvido no se debe al llamado “mal del Alz…” sino a mi excesiva actividad que no me da tiempo de pensar en cosas escabrosas: me levanto a las cuatro, preparo el almuerzo para mi hija quien lo debe llevar a su trabajo; consumo una naranja, salgo a trotar media hora; hago ejercicios veinte minutos; y nado otros veinte, libre, espalda, pecho…; luego me organizo para ir a Misa y regreso, desayuno y me voy a mi trabajo. Regreso a las cuatro p.m. miro el correo electronico; hago unos pocos ejercicios de algebra, y veo las principales noticias en television. Luego consumo una frugal cena con mi hija, comentamos nuestro dia, y antes de acostarme, leo unos capitulos del libro de turno.

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