Sensaciones extremas

No se les da nada. Pueden producir un mareo, algo extraño entre pecho y espalda. ¿Por qué hay personas arriesgadas en busca de sensaciones diversas, quizás extremas?

La montaña rusa no se hizo para todos. Ni hacer acrobacias sobre una moto o una bicicleta. Ni volar en parapente.

La necesidad de hacer cosas excitantes ha sido ligada a la dopamina, un químico que transporta mensajes en el cerebro.

Un grupo de científicos, en un estudio publicado en Psychological Science, analizaron los genes en el sistema de la dopamina y encontraron un grupo de mutaciones que ayudan a predecir si alguien está inclinado hacia esa búsqueda de sensaciones.

Esa búsqueda ha sido ligada, en distintas ocasiones y sitios, a una variedad de desórdenes del comportamiento, como la adicción a las drogas. Pero no es tan mala, después de todo. “No todos los que tienen una persistente búsqueda de sensaciones se convierten en drogadictos”, explicó Jaime Derringer, estudiante de doctorado en la Universidad de Minnesota y primer autor del estudio.

La investigadora usó una nueva técnica, basada en polimorfismos de nucleótido simple, un cambio en sólo una letra del ADN. Comenzó eligiendo ocho genes con varios roles relacionados con el neurotransmisor dopamina . Analizó un grupo de 635 personas que fueron parte de un estudio sobre adicción y encontró 12 polimorfismos potencialmente importantes.

Me interesa y me gusta divulgar temas científicos y medioambientales como una forma de acrecentar el interés por estas temáticas. Espero hacerlo bien cada día.

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