Para qué tener sexo si así me va bien

¿No tener sexo? Parece aburrido. Pero hay quién vive así y lo ha hecho por millones de años sin problema alguno. Es más, es exitosa.

A los rotíferos no se les conoce macho alguno y sin embargo van por ahí regando… especies. No es que sea por obra y gracia de un milagro. No. El secreto quedó al descubierto al secuenciarse el genoma de Adineta vaga, publicado en Nature.

En vez del modo estándar de usar la reproducción sexual para evitar mutaciones nocivas en su ADN, este pequeñísimo animal acuático parece haber adoptado otras estrategias para mantener linajes durante milenios sin daño genético ni haberse autoeliminado, como dice David Mark Welch, del Marine Biological Laboratory en Woods Hole.

Junto a Irina Arkhipova lideró el proyecto de de secuencia análisis del genoma dfel rotífero.

En los rotíferos bdelloides no se han encontrado ni machos ni meiosis (la división celular para producir espermatozoides y óvulos). En vez de eso, los huevos sin fertilizar se dividen para producir los descendientes. Esta estrategia, que para la mayoría de animales sería un camino sin salida, es confirmada por el genoma del rotífero “lo que es consistente con lo que esperaría ver ante la ausencia de meiosis”, dijo Welch.

“Es difícil probar un negativo y no podemos decir que nunca exista una oportunidad de que el rotífero tenga sexo. Pero sería una especie de meiosis loca”.

En la mayoría de especies animales formas alternativas del mismo gen (alelos) se encuentran en el mismo punto en dos cromosomas diferentes -uno de la madre, otro del padre- emparejándose durante la meiosis y segregándose en nuevas células en espermatozoides y óvulos. En el genoma de este rotífero las copias de los genes no están iguales en la pareja de cromosomas o están localizados en el mismo cromosoma. Esto significa que los alelos no serían capaces de emparejarse durante la meiosis y producir las células reproductoras.

Si los bdelloides no tiene sexo ¿cómo evitan la acumulación de mutaciones o generan más diversidad?

El genoma muestra evidencia de otras maneras de mantener genes sanos y linajes viables. Uno es la conversión de genes, en la cual un alelo remplaza otro durante los mecanismos de reparación del ADN u otras estrategias. El otro es la transferfencia horizontal de genes de un organismo a otro, común entre microbios y rara vez vista en animales. Al menos 8 por ciento de los genes del rotífero, más que en otro animal, pueden haberse adquirido por ese mecanismo.

“En general, las líneas germinales animales están bien protegidas para no adquirir genes de fuentes externas”, según Arjhipova. Los bdelloides son inusuales porque se pueden desecar por meses y luego revivir cuando tienen agua disponible. Durante las fases de desecación su ADN se rompe en varias piezas. “Cuando se rehidratan, puede ser la oportunidad para fragmentos de ADN foráneos de bacterias, hongos o microalgas transferirse al genoma del rotífero.

Los rotíferos son animales seudocelomados microscópicos.

Toda una maravilla evolutiva.

En la foto un rotífero visto con luz polarizada, cortesía I. Arkhipova-M. Shribak