Ahora sí, ¡cascale muelón!

Menos personas sin dientes: científicos desarrollaron un nuevo método para remplazar los dientes caídos con un materia de bioingeniería desarrollado a partir de las propias células de las encías del paciente. Hoy los métodos basados en implantes para remplazo total del diente no pueden reproducir la estructura radicular natural y como consecuencia de la fricción al comer y de otros movimientos de la mandíbula, se puede presentar pérdida de hueso mandibular alrededor del implante.

La investigación es liderada por Paul Sharpe, biólogo del King College London y fue publicada en el Journal of Dental Research

La producción del biodiente se ha enfocado por lo general en la generación de dientes inmaduros que imitan los del embrión para ser trasplantados como pequeñas píldoras de células en la mandíbula del adulto para que se desarrolle un nuevo diente.

A pesar de los ambientes tan distintos, los dientes embriónicos primordiales se pueden desarrollar en una boca de adulto y si se lograran identificar células que puedan combinarse para producir un diente inmaduro, el biodiente sería realidad.

Hasta ahora las fuentes celulares no han resultado prácticas para usar en una terapia general.

En el nuevo estudio, los científicos aislaron tejido adulto de las encías de pacientes, crecieron más en el laboratorio y luego los combinaron con las células de ratones para formar dientes. Al trasplantar esta combinación en ratones, pudieron desarrollarse dientes híbridos humano-ratón con raíces, dentina y esmalte.

El próoximo gran paso será identificar una forma de cultivar células humanas mesenquimales que induzcan la formación de dientes, pues hasta ahora solo se logra hacerlo con las células embriónicas.

Un paso adelante.

Llegan las vacunas en aerosol

Por más adulto que sea alguien, cuando le hablan de una vacuna… su cara cambia. el chuzón se lo aguanta, pero… brinca o se queja. Ni qué decir de un niño.

En India un grupo de niños ha recibido la vacuna contra el sarampión inhalada a través de una máscara, parte del ensayo de una técnica que podría transformar la administración de vacunas.

Los investigadores del Proyecto de Vacunas contra el Sarampión en Aerosol de la OMS analizan datos de la fase III, reportó SciDev.net. Si la eficacia es tan alta como en estudios previos, que igualaron a la vacunación con aguja, el método podría ponerse pronto en práctica.

“Hemos terminado el ensayo clínico con más de 2.000 niños en India”, dijo Marie-Paule Kieny, directora general adjunta para la innovación, información, evidencia e investigación de la OMS.

Durante un seminario en la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, Kieny agregó que “el sarampión es aún un gran problema en términos de muertes infantiles, especialmente en países en desarrollo. Tener disponible una vacuna que pueda ser administrada por vía respiratoria en lugar de ser inyectada podría realmente ser una ventaja en algunos países”.

El aerosol administra la vacuna en el mismo calendario de vacunación y a un precio por dosis similar: unos US$ 0,35 incluyendo el dispositivo.

Como no ocurre con otras vacunas, la de aerosol puede ser administrada por trabajadores de la salud no capacitados. A pesar de que siguen necesitando almacenamiento en frío, lo que es un gran desafío en países en desarrollo, Kieny señaló que las vacunas contra el sarampión son “bastante estables en condiciones de calor” antes de su reconstitución.

Hoy existen vacunas sin aguja para otras enfermedades, como las orales contra la polio o la vacuna contra el cólera y el spray nasal para la influenza.

Velocidad de caminado predice años restantes de vida

Vaya: cuando una persona de edad comienza a caminar con lentitud, todos se dan cuenta y los parientes se preocupan.

Esa característica común en los mayores de más edad, comienza a ganar espacio como un marcador confiable sobre la salud y la longevidad de quienes tienen 65 o más años.

Un nuevo análisis de la velocidad de caminado muestra que –menos de un décimo de metro por segundo- el paso de un adulto mayor, su edad y el género pueden predecir la expectativa de vida con tanto éxito como otra batería de indicadores de salud.

Podría ser entonces que, en vez de que un doctor tome la presión, el índice de masa corporal, las condiciones crónicas, la hospitalización y la historia del cigarrillo y emplee el uso de ayudas de movilidad para estimar la supervivencia, un asistente podría tomar simplemente el tiempo que demora un paciente en caminar unos pocos metros y predecir con alta precisión la probabilidad de vivir 5 o 10 años más, así como la expectativa media de vida.

Esta herramienta sería de mucha utilidad para los médicos en sus decisiones de escaneos para detectar cánceres, cirugías cardiacas y otros tratamientos invasivos.

“La velocidad para caminar es una poderoso indicador de vitalidad”, dijo Stephanie Studenski, profesor de la Universidad de Pittsburgh y coautor del nuevo análisis.

Con más gente viviendo más, existe una disparidad creciente en la salud de los adultos más viejos, haciendo muy difícil distinguir entre los simplemente viejos (cronológicamente) y los pacientes geriátricos (envejecidos biológicamente), indicó Matteo Cesari, de la Universidad de Roma, en un editorial publicado junto al nuevo estudio. Por ejemplo: los pacientes que son ancianos, pero no geriátricos, podrían ser objeto de un tratamiento más agresivo contra un cáncer.

El estudio acaba de ser publicado en el Journal of the American Medical Association 8Jama).

Póngale atención a cómo caminan sus seres queridos mayores.