Una cara de matón no siempre es real

Nos ha pasado a todos: vemos alguien que viene con cara de pocos amigos y, dependiendo del sitio u hora, sentimos cierto susto. O ese rostro no nos parece de fiar.

Pero un estudio encabezado por Mireia Esparza, del Departamento de Biología de la Universidad de Barcelona y publicado en Plos One no halló evidencias significativas de la asociación entre la forma del rostro y la agresión en hombres.

La muestra contempló 5.000 individuos de 94 poblaciones humanas de diversas regiones del mundo.

El estudio suministra nuevos datos científicos para rechazar la hipótesis de la asociación entre la forma de la cara con conductas antisociales y criminales, que tuvo gran auge a mitad del siglo XIX y ha resurgido con fuerza en los últimos años.

Con la amplia muestra los investigadores pudieron tener un estimado global de la forma facial y desarrollar un análisis preciso considerando rasgos distinguibles. Los expertos se basaron en el estudio de la relación ancho vs. altura del rostro como posible predictor de conductas agresivas en poblaciones de hombres.

Para Esparza esa relación es un buen indicador de la forma del rostro y ha sido usado en estudios previos sobre el tema.

Los resultados del estudio apoyan conclusiones previas que no prueban la relación entre esa relación y la agresión. “Este estudio va más allá. La metodología usada está basada en medidas craneofaciales y coordenadas craneales en 2D y 3D, por lo que provee resultados más precisos que otros.

Con videojuegos violentos se acumula agresividad

Los efectos negativos de los videojuegos violentos se pueden acumular con el paso del tiempo reveló un estudio.

Científicos establecieron que las personas que jugaban esta clase de videogames por tres días consecutivos mostraban un aumento de la conducta agresiva y de las expectativas hostiles cada día que jugaban. Aquellos que jugaban videogames no violentos no presentaban cambios importantes en su comportamiento.

Estudios previos han mostrado que aún una sola sesión de videojuegos violentos aumentaban la agresión a corto plazo, esta es la primera vez que se muestran efectos más duraderos según Brad Bushman, coautor del estudio, profesor de Comunicación y Sicología en Ohio State University.

“Es importante conocer los efectos de largo aliento de los videojuegos violentos dado que muchos jóvenes los juegan con regularidad”, dijo.

“Jugar videojuegos podría ser comparado con fumar cigarrillo. Uno solo no provoca cáncer de pulmón, pero fumar semanas, meses y años aumenta mucho el riesgo. Del mismo modo, la exposición repetida a los videojuegos violentos puede tener un efecto acumulativo en la agresión”.

Los resultados del estudio conducido con Youssef Hasan y Laurent Bègue de University Pierre Mendès-France, en Grenoble, Francia, y Michael Scharkow de University of Hohenheim en Alemania, fueron publicados onlin en el Journal of Experimental Social Psychology y aparecerán luego en edición impresa.

Pelea entre humanos hace 126.000 años

Que la humanidad se ha dado duro siempre no queda duda a la luz de un hallazgo presentado hoy en Proceedings of the National Academy of Sciences.

El estudio de un cráneo humano de Asia oriental de del Pleistoceno medio hallado en Maba, China, revela un caso de agresión entre personas que produjo un trauma craneal hace 126.000 años.

El estudio sugiere que una hendidura de 14 milímetros, una lesión que selló con una depresión ósea hacia el cerebro fue el producto de un trauma forzado por un accidente o, más probable, por una agresión de otro humano.

“Esta herida es muy similar a la que se observa hoy cuando alguien es golpeado con un objeto pesado. Es parecido a un pequeño episodio conocido de la Edad de Hielo y podría ser el primer caso documentado de agresión entre personas y de trauma inducido por humanos”, según Lynne Schepartz, profesor del School of Anatomical Sciences en la University of the Witwatersrand, uno de los coautores del paper.

Lógico, del incidente no se pueden conocer más detalles: si fue premeditado, por una discusión o qué.

El hallazgo y estudio de lesiones traumáticas en fósiles humanos interesa por cuanto permite evaluar el riesgo relativo de lesiones en distintos grupos, la localización del trauma y las implicaciones de comportamiento.

Ayuda además a identificar y entender algunas de las primeras manifestaciones conocidas de agresión interhumana.

En la foto se aprecia la localización de la lesión en el cráneo, el hundimiento del hueso. Cortesía University of the Witwatersrand