Una caverna de 600 kilómetros y más…

No es precisamente una nota de ciencia, pero está relacionada. ¿Sabe usted que hay cavernas de decenas de kilómetros? O de centenares. Un mundo apasionante o asustador para quienes padecen claustrofobia y otros miedos.

¿Cuáles son las cavernas más largas del mundo?

La Fisher Ride en Kentucky, Estados Unidos: mide 181 kilómetros y fue descubierta en 1981. Se han hallado huellas antiguas y antorchas, de visitantes hace 3.000 años.

Caverna Holloch, en Suiza. Mide 195 kilómetros. Su nombre significa hueco del infierno.

Caverna Lechuguilla, en Nuevo México. Mide 206 kilómetros. Tiene microbios endémicos.

Caverna del Viento, en Dakota del Sur, Estados Unidos. Mide 216 kilómetros. Famosa por su infinidad de pasadizos sin par.

Caverna Optimisticeskaja. Mide 230 kilómetros. Está en Korolinvka, Ucrania. Tiene tres niveles.

Caverna Jewel. De 243 kilómetros, está también en Dakota del Sur. Fue cavada por aguas subterráneas ácidas.

Caverna del Mamut, Mammoth Cave: la más larga de todas. De 628 kilómetros (como ir  de Medellín a Cartagena por carretera). Se encuentra también en Kentucky. Tiene un domo de 58 metros de altura. Contiene peces ciegos, arañas fantasma blancas y escarabajos ciegos.

En la foto, detalle de la Mamut.

El fenómeno de las zonas muertas marinas

El clima sofoca los mares. La Tierra tiene hoy más de 400 zonas muertas, áreas extensas escasas en oxígeno que cubren cientos o incluso miles de kilómetros cuadrados en las que la vida animal está ausente en la práctica durante el verano. Una cantidad que se está duplicando cada década, de acuerdo con un informe de la National Science Foundation de Estados Unidos.
La mayoría de las zonas muertas, como la notable del golfo de México, son originadas en la polución que es vertida a los océanos por los ríos. Pero desde 2002, por ejemplo, las aguas costeras del Pacífico noroccidental de Estados Unidos, una de las áreas pesqueras más importantes de ese país, se han convertido en zonas muertas por una razón distinta, aparentemente: cambios en la circulación oceánica y atmosférica debidos al cambio climático.
Las zonas muertas se forman donde las plantas microscópicas, el fitoplancton, son fertilizadas en exceso por fertilizantes que llevan los ríos o por alcantarillas de aguas residuales. El resultado: aglomeraciones de materia orgánica que se descompone a través de procesos que se roban el oxígeno vital para las especies vivas. Los animales que caen en ellas sufren sofocación o un gran estrés.
En aquella región, 2006 presentó el máximo de aguas sin oxígeno, cerca de 1.900 kilómetros cuadrados.