La flor que llegó del pasado

Foto OSU

Vivió hace al menos 20 millones de años, pero parece con tratamiento rejuvenecedor: quedó preservada en un pedazo de ámbar.

Científicos reportaron en Nature Plants el descubrimiento del primer fósil de una astérida, la familia de plantas con flores de las cuales vienen el tomate, la papa, las petunias y el café.

Pero este ejemplar no es uno de esos predecesores. Se trata de la chica ‘mala’ de la familia, bueno al menos de la chica diferente: perteneció al género Strychnos, del cual se desprendieron los venenos más famosos, como el curare y a estricnina.

Unos venenos usados por los indígenas en sus flechas, que sirven para el control de roedores y que aparecen en las historias de Sherlock Holmes y en la película Psicosis y que parecen tener sus orígenes en las selvas de lo que hoy es la República Dominicana.

“Los especímenes son flores hermosas perfectamente preservadas, que en algún momento surgieron de plantas que vivieron en una calurosa selva tropical con árboles grandes y pequeños, enredaderas, palmas, hierbas y otra vegetación” dijo George Poinar, Jr., profesor de la Facultad de Ciencias en Oregon State University, experto en plantas y animales preservados en ámbar.

El ejemplar revela que las astéridas estaban evolucionando hace muchos millones de años.

Hoy están entre las plantas más importantes y diversas, con 10 órdenes, 98 familias y cerca de 80.000 especies. Representan cerca de 1/3 de toda la diversidad actual de angiospermas o plantas con flores.

El hallazgo muestra además que ese género de plantas venenosas existieron millones de años antes de la aparición de los humanos.

Resulta llamativo que las especies de ese género sean casi todas tóxicas de algún modo: cada una tiene sus propios alcaloides, variando en los efectos. Unas son más tóxicas que otras y tal vez por eso son exitosas: tienen un arma para defenderse, explicó Poinar.

Algunas de esas toxinas tienen propiedades útiles e incluso medicinales.

Hoy hay cerca de 200 especies de Strychnos alrededor del mundo, en su mayoría tropicales.

El descubrimiento de las flores fósiles sugiere que quizá otras familias emparentadas pudieron haber evolucionado en el Cretáceo superior en las selvas tropicales.

Una suerte que estas quedaron atrapadas en el ámbar.

Insectos comen veneno para defenderse

Eso de darle al atacante una dosis de su propia medicina no es mala idea, ni aún siendo uno un gusano o un grillo.

Eso es lo que hacen, precisamente, el grillo africano Zonocerus variegatus y la oruga de la mariposa cinabrio Tyria jacobaeae, nativa de Asia y Europa.

Estos insectos se alimentan con plantas tóxicas para adquirir las toxinas que los hagan poco atractivos a sus depredadores naturales.

Un grupo del Instituto Botánico de la Christian-Albrechts-Universität zu Kiel (CAU), con investigadores del Technische Universität Braunschweig y City University College en Nueva York, publicaron nuevos hallazgos en este fenómeno.

Los científicos de Kiel han estado estudiando por más de 10 años cómo determinados insectos ingieren las toxinas de las plantas y las almacenan en sus cuerpos. Estas toxinas, llamadas pyrrolizidine alkaloids, se encuentran en diferentes plantas.

En el nuevo estudio mostraron que aquel grillo ha desarrollado una enzima específica , permitiéndole almacenar las toxinas como arma de autodefensa.

Hace unos años se halló una enzima idéntica en la mariposa cinabrio. “Lo más excitante de este hallazgo es que la evolución desarrolló tan complejo mecanismos dos veces en distintas especies”, dijo el profesor Dietrich Ober, del grupo de Kiel.

Las plantas venenosas emplean alcaloides como armas químicas para evitar ser comidas. Cuando los animales las consumen, inicialmente son nocivos, peor una vez en el sistema digestivo las sustancias se transforman en toxinas. La enzima identificada les permite a aquellos dos insectos convertir los alcaloides a un estado no tóxico para un almacenamiento seguro en sus cuerpos.

Por esa razón el grillo africano no tiene casi enemigos naturales, habiéndose convertido en plaga con frecuencia.

En la foto de Wikipedia Commons, el gusano cinabrio.