Que el bebé se ensucie todo lo que quiera

Nada de estar alzándalo del piso ni de lavarle todo lo que se le caiga. No, déjelo ensuciar, aunque tampoco lo lleve al depósito municipal de basuras.

Los niños expuestos a las pelusas de roedores, gatos, perros y otros animales, alérgenos de cucarachas y una amplia variedad de bacterias caseras durante su primer año de vida parece menos dado a sufrir de alergias, moqueadera y asma.

Eso dice un estudio de científicos del Centro Infantil de John Hopkins y otras instituciones.

Algunos estudios habían demostrado ya que los niños que crecen en granjas padecen menos alergias por su exposición continua a microorganismos presentes en el suelo; otros han reportado un crecimiento en el riesgo de asma en los citadinos.

El nuevo estudio confirma que los bebés que viven en casas con esos alérgenos tienen más alergias y asma, pero con una salvedad: expuestos antes del primer cumpleaños se benefician. Si es después del primer año no parece haber beneficio alguno.

El estudio apareció en el Journal of Allergy and Clinical Inmunology.

“Nuestro estudio muestra que el momento de la exposición inicial puede ser crítico”, dijo Robert Wood, uno de los autores. Esto sugiere que algunas de nuestras respuestas inmunológicas se moldean en el primer año de vida y que algunos alérgenos y bacterias tienen un papel en la estimulación y entrenamiento para que el sistema inmunitario se comporte de cierta forma.

Los perros muerden… las alergias

Desde hace más de una década se habla de la conveniencia de que los niños pequeños compartan con mascotas: reducen el riesgo de alergias, llegándose incluso a decir que si son dos diferentes mejor.

Pues bien, un artículo en Proceedings of the National Academy of Sciences reporta a qué se debe la protección que ofrecen los perros.

Al exponer ratones al polvo de casas donde había perros que se mantenían adentro como afuera de la residencia, la comunidad de microbios de los intestinos, el microbioma gastrointestinal, se modificaba y se reducía la reactividad del sistema inmunitario a alérgenos comunes. El estudio fue encabezado por Susan Lynch, PhD, profesora en la Universidad de California en San Francisco.

Los investigadores identificaron además unas especies de bacterias dentro del intestino fundamentales para proteger las vías respiratorias contra alérgenos y las infecciones respiratorias virales.

Los resultados fueron obtenidos luego de someter los ratones a alérgenos luego de una exposición al polvo de casas con perros y también explicarían probablemente el menor riesgo de desarrollar alergias en niños criados con perros desde el nacimiento, según los investigadores.

En el estudio se descubrió que las respuestas asociadas a la inflamación por asma en los pulmones se reducían mucho en ratones expuestos previamente a polvo asociado con perros en comparación con aquellos que fueron expuestos a polvo de casas sin mascotas o no expuestos a polvo.

Entre las bacterias intestinales que podrían brindar protección al asma se encontraría Lactobacillus johnsonii: podía prevenir la inflamación por alérgenos o infección con el virus respiratorio sincitial, que en la infancia está asociado con un elevado riesgo de asma.

En 2011, en el journal Clinical & Experimental Allergy, Ganesa Wegienka y colegas habían demostrado que los niños que vivían desd pequeños con perros y gatos tendían a desarrollar luego menos alergias relacionadas con esos animales.