¿Una nueva rama del árbol de la vida?

No hay nada que se le parezca en la Tierra y había pasado desapercibida hasta ahora.

No es una planta, tampoco un animal ni un hongo. No. Es Collodictyon, un protozoario que se alimenta de algas, detectado en un lago de Noruega.

La secuenciación de trozos de su genoma, incluido su ADN ribosomal, mostró que no es parecido a nada en el planeta, de acuerdo con el análisis de Kamran Schalchian-Tabrizi, del Microbial Evolution Research Group en la Universidad de Oslo.

Vendría a caer en el árbol de la evolución entre los parásitos unicelulares llamados excavados y las amebas.

Es decir: podría representar un nuevo reino de la vida, según los autores del estudio.

“El origen temprano y diferente de Collodictyon sugiere que constituye un nuevo linaje en la filogenia eucariota global”, escribieron en el journal Molecular Biology Evolution.

Dentro de sus rasgos, posee 4 flagelos en oposición a 1 de mamíferos, hongos y amebas y 2 de las algas, plantas y excavados. Es más: tiene la estructura interna de un parásito, pero caza como una ameba.

Los investigadores sugieren que este extraño organismo puede representar morfologías antiguas dentro de los eucariotas y proveer por lo tanto pistas sobre las primeras formas de vida.

La liebre salió muy lista

Un estratega de la defensa: las llamadas liebres de mar sí que son listas a la hora de enfrentar los depredadores, de acuerdo con un estudio de Michiya Kamio de la Universidad de Tokio.
Este animal marino, llamado así por su estructura semejante a las orejas de una liebre, convierte el pigmento de su alimento en una arma química.
Es la primera vez que se describe un animal que toma un pigmento fotosintético de su dieta, convirtiéndolo en una molécula que puede enceguecer a sus atacantes, según el reporte que aparece en Animal Behaviour.
Algunos animales crean toxinas al comer alimentos tóxicos, como los gusanos Monarca, que ingieren plantas lechosas venenosas, convirtiéndose en tóxicos para los pájaros. Pero convertir un pigmento benigno de alga en un compuesto tóxico, no se había observado.
Estas liebres viven cerca de las costas. Poseen tentáculos que semejan las orejas de la liebre pero no tienen una concha para protegerse. Son lentos y suaves. Por eso deben idearse algo para sobrevivir en su ambiente y no perecer por ataques de depredadores como los cangrejos y las langostas. Por eso, al enfrentarse con ellos, expelen una sustancia, combinación de tinta púrpura oscura y de opalina, que afectan sus enemigos.