Hallan que el café protegería contra Alzheimer

Puede que el café no enseñe, pero ayuda a no olvidar. Un estudio que monitoreó la mejora y los procesos de pensamiento de mayores de 65 encontró que aquellos con altos niveles de cafeína en la sangre evitaron la aparición del Alzheimer en los 2 a 4 años que duró el estudio.

El café parecía ser la mayor o la única fuente de cafeína en esas personas, dijeron científicos de las Universidades South Florida y Miami, lo que sería la primera evidencia directa de que la ingestión de cafeína/café está asociada con un riesgo menor de demencia o de posponer su aparición.

Los hallazgos aparecen en la versión online de un artículo en el Journal of Alzheimer’s Disease.

“Los intrigantes resultados sugieren que los adultos mayores con problemas leves de memoria que beben niveles moderados de café –2, 3 tazas al día- no tendrán Alzheimer o al menos retrasan su aparición”, dijo Chuanhai Cao, cabeza del estudio y neurocientífico en la USF.

Los estudios, agregó, son consistentes con otros realizados previamente en ratones que sugieren el vínculo entre cafeína y protección contra el Alzheimer.

El estudio muestra que la protección ocurre probablemente aún en adultos de más edad con señales tempranas de la enfermedad, o sea la deficiencia cognitiva media. Las personas con esta condición experimentan cierta pérdida de memoria de corto plazo y el comienzo de la patología del Alzheimer en sus cerebros. Cada año, cerca del 15% de los pacientes con esa deficiencia progresan hacia el Alzheimer total.

El estudio se concentró en esa clase de pacientes.

Los niveles de cafeína en la sangre cuando comenzó el estudio eran mucho más bajos, 51%, en los participantes diagnosticados con la deficiencia cognitiva media y que desarrollaron a la demencia durante el estudio, que en aquellos que con esa condición que permanecieron estables los 2 a 4 años referidos.

Ninguno con la deficiencia media que desarrolló el Alzheimer luego tenían un nivel de cafeína sobre los 1.200 ng/ml equivalente a beber varias tazas de café pocas horas antes de tomarse la muestra. En contraste, muchos con la deficiencia cognitiva estable tenían niveles más altos a 1.200.

Surge una esperanza contra el Alzheimer

Decenas de millones de humanos padecen Alzheimer, una enfermedad ligada en muchos casos a la etapa final de la vida y sin mayores esperanzas.

Pero neurocientíficos de la Escuela de Medicina de Case Westen Reserve University presentaron esta semana en la revista Science un increíble logro: mostraron cómo el medicamento bexaroteno reversa con rapidez en ratones los déficits cognoscitivos, patológicos y de memoria que provoca el desarrollo de la enfermedad.

¿Funcionará en humanos?

El bexaroteno fue aprobada para el tratamiento del cáncer por la FDA hace más de 10 años y ahora se mira su uso contra el Alzheimer.

Este mal aparece en cierta medida por la incapacidad del cuerpo de eliminar la presencia de los péptidos beta-amiloides en el cerebro, sustancia que se produce de manera natural.

Gary Landrethh y colegas usaron la droga al tener ciertas pistas sobre la acción de esa medicina en la limpieza de los péptidos y se mostraron sorprendidos por la velocidad con la cual mejoraba la memoria, la conducta e incluso reversaba la patología del Alzheimer.

Hoy la comunidad científica es que pequeñas formas solubles de beta-amiloides provocan los problemas de memoria en modelos animales y humanos con la enfermedad. A las 6 horas de suministrado el bexaroteno, los niveles solubles del péptido se redujeron25%; y hay más: el efecto duraba hasta 3 días. Este cambio fue correlacionado con un rápido mejoramiento en una amplia gama de conductas en tres modelos de ratones distintos.

“Es un hallazgo sin precedentes”, dijo Paige Cramer, candidato a doctor en esa universidad y principal autor del estudio. “Antes, el mejor tratamiento para el Alzheimer en ratones requería varios meses para reducir la placa (de beta-amiloides) en el cerebro”.

El bexaroteno es una droga segura y con buen perfil en cuanto a efectos secundarios.

Se espera comenzar ensayos clínicos con personas.

Unas células vitales para el aprendizaje

No solo son el pegamento que mantiene juntas las neuronas, como se había pensado. Las células gliales, llamadas así por la palabra griega ‘cemento’ son fundamentales para la plasticidad cerebral, esa manera como el cerebro se adapta, aprende y almacena la información.

Investigadores de la Universidad de Tel Aviv encabezados por Maurizio De Pittà piensan que las gliales desempeñan un papel más allá de mantener unidas las neuronas y poseen información para el proceso de aprendizaje. “Son como las supervisoras del cerebro, Al regular la sinapsis, controlan la transferencia de información entre neuronas, incidiendo en la forma como el cerebro procesa la información y aprende”, dijo.

De Pittà, junto con Eshel Ben-Jacob, Vladislav Volman (The Salk Institute) y Hugues Berry (Université de Lyon), desarrolló un modelo de computador que incorpora la influencia de las células gliales en la transferencia de la información sináptica, reporte presentado en Plos Computational Biology.

El modelo puede ser implementado en tecnologías basadas en redes cerebrales tales como softwares de computador y microchips, así como de ayuda para desórdenes cerebrales como la enfermedad de Alzheimer y la epilepsia.

El cerebro está constituido por dos tipos principales de células: neuronas y gliales. Las primeras activan las señales que dictan cómo pensamos y nos comportamos, usando la sinapsis para pasar el mensaje de una neurona a otra.

Las células gliales abundan en el hipocampo y en la corteza, dos áreas del cerebro que ejercen el control sobre la capacidad del cerebro de procesar información, aprender y memorizar. De hecho, por cada neurona, hay de 2 a 5 gliales.

El cerebro, explica Ben-Jacob, es como una red social. Los mensajes se pueden originar en las neuronas, que usan la sinapsis como su sistema de entrega, pero las gliales sirven como un moderador, regulando cuáles mensajes se envían y cuándo.

Estas células pueden acelerar la transferencia de información o disminuir la actividad si la sinapsis está sobrecargada. Esto convierte las gliales en las guardianas de nuestros procesos de aprendizaje y memoria, orquestando la transmisión de información para el funcionamiento óptimo del cerebro.

En la foto, células gliales de ratón. Cortesía.

Con música se envejece mejor

Los ancianos que pasaron una buena cantidad de tiempo tocando un instrumento musical se desempeñan mejor en algunos tests de conocimiento que los individuos que no.

El hallazgo que muestra una vez más la importancia de la música en la vida de las personas surgió de un estudio de Brenda Hanna-Pladdy, neuropsicóloga clínica en Emory University, y de la psicóloga Alicia MacKay. El estudio fue publicado en Neuropsychology.

Muchas investigaciones se han centrado en determinar los beneficios cognitivos de la actividad musical en niños, pero no se ha examinado mucho qué sucede a lo largo de la vida.

“La actividad musical a través de la vida puede servir como un ejercicio cognitivo retador, haciendo que su cerebro mejore y sea acomode más a los cambios de la edad”, dijo Hanna-Pladdy. “Como estudiar un instrumento requiere años de práctica y aprendizaje, puede crear conexiones alternativas en el cerebro que podrían compensar la declinación cognitiva al envejecer”.

El estudio incluyó 70 individuos de 60 a 83 años que fueron divididos en tres grupos. Los participantes o bien no tenían ningún entrenamiento musical o lo habían estudiado un instrumento de 1 a 9 años o al menos lo habían hecho por 10 años. Todos tenían niveles similares de educación y bienestar y no presentaban signos de Alzheimer.

El desempeño cognitivo se midió examinando funciones cerebrales que declinan con el envejecimiento del cuerpo y que en su manifestación más dramática conducen a una condición neurodegenerativa como aquella enfermedad.

Los que más habían tocado un instrumento se desempeñaron mejor, seguidos por los que lo habían hecho durante cierto tiempo, revelando una tendencia según los años de práctica.

Los mayores practicantes de la música mostraron puntajes mucho más altos que los no músicos en tests relacionados con la memoria visual-especial, el nombre de los objetos y la flexibilidad cognitiva, o la capacidad del cerebro de adaptarse a nueva información.

Especial fin de semana: nuevos trucos para medicinas viejas

Loro viejo no aprende a hablar dice el dicho popular, pero cuando las circunstancias obligan… debe aprender.

La crisis económica, los altos costos de los desarrollos y tanta enfermedad que hay por ahí ha derivado en una tendencia mundial: enseñarles nuevos usos a viejas drogas, una idea que viene de la mano de una rigurosa revisión para encontrar entre los medicamentos ya aprobados la solución a enfermedades raras o a las llamadas del tercer mundo, las enfermedades olvidadas.

Un trabajo coordinado por el Chemical Genomics Center de los Institutos de Salud de Estados Unidos comenzó a examinar la colección de drogas aprobadas para ver si sirven en la lucha contra las enfermedades olvidadas y las más de 6.000 enfermedades raras que existen y afectan y acaban la vida de miles de personas.

“Es el primer paso para explorar el potencial completo de esas drogas para nuevas aplicaciones”, dijo Francis Collins, director de los Institutos. ”La esperanza es que el proceso permita identificar algunos nuevos tratamientos para las enfermedades raras y las olvidadas”.

La iniciativa llega casi junto a la emprendida por empresas como Biovista, de los hermanos Persidis, quienes tratan de responder una pregunta elemental: si se conoce cómo trabaja una droga, ¿podemos analizar datos de estudios de laboratorio y ensayos clínicos para predecir qué otras enfermedades podría combatir un determinado medicamento? “Las drogas nos sorprenden todo el tiempo con nuevas actividades”, explicaron los Persidis.

Créase o no, hay escasez de nuevos productos terapéuticos mientras una creciente población mundial los demanda casi suplicante.

Es que el uso de un medicamento para otro propósito o para reposicionarlo no es idea nueva. El Viagra, por ejemplo, se examinó primero para tratar la hipertensión antes de llegar a ser la punta de lanza contra la disfunción eréctil. El arsénico, utilizado alguna vez para tratar la sífilis, se emplea hoy para combatir la leucemia. Y la talidomida, desarrollada para evitar las náuseas en mujeres preñadas y que fue retirada del mercado en los años 60 luego de comprobarse que causaba terribles defectos en los bebés, recibió en 1998 2006 una segunda oportunidad para combatir la lepra y en 2006 para luchar contra un cáncer.

El estudio de los Institutos de Salud se basa en una completa información acerca de los casi 27.000 ingredientes farmacéuticos activos, incluidas 2.750 moléculas pequeñas aprobadas.

La colección se puso a disposición de los interesados, que pueden buscarla por el nombre de las medicinas, la estructura química, su estatus de aprobación y las indicaciones. También se incluyen drogas en investigación. La meta final es coleccionar los más de 7.500 compuestos que han sido probados en humanos y que constituyen un potencial para luchar contra aquellas enfermedades.

El desarrollo de una nueva medicina es costoso y en el caso de las enfermedades raras y las olvidadas, no llama mucho la atención por el poco retorno de la inversión: reducido número de pacientes o muy pobres para pagar por las medicinas. Así, hoy se dispone de terapias para menos de 300 enfermedades raras.

Los medicamentos aprobados son razonablemente seguros y efectivos para el tratamiento de una determinada condición. Cuando se usan en grandes poblaciones, nuevos beneficios o efectos adversos son descubiertos. Por eso el empleo de drogas aprobadas puede ser extendido más allá del objetivo inicial para el cual fue autorizada.

Hace poco, un grupo que examinaba muestras de sangre de un paciente para ver qué genes y proteínas estaban activos en un síndrome llamado fiebre infantil periódica asociada con estomatitis aftosa (aftas), faringitis y adenitis cervical, que provoca cuadros mensuales de fiebre con dolor de garganta, lesiones bucales y glándulas inflamadas, detectó genes hiperactivos en la respuesta inmune del paciente, incluyendo interleucina-1, una molécula importante en la fiebre y la inflamación. Con esos datos, lanzaron la hipótesis de que la anakinra, una droga que previene que la interleucina se una con su receptor, podría ayudar. Y así fue.

Una aproximación más es el estudio de drogas que provoquen alguna actividad biológica en modelos de enfermedades basados en células. Aquellas que registren tal actividad podrían ser estudiadas luego por su potencial terapéutico.

Hasta hoy se han examinado drogas aprobadas para unos 200 de esos modelos.

Solo con identificar una enfermedad distinta que puede ser tratada con una medicina existente, las compañías pueden saltarse los ensayos clínicos iniciales y reducir los 10 a 15 años y los más de 1.000 millones de dólares que toma llevar una droga hasta el mercado, aparte de que se podrían recuperar pérdidas por intentos fallidos con algunos candidatos a medicinas.

En el pasado, el reposicionamiento de una medicina ha sido un proceso impredecible, en ocasiones un feliz accidente cuando un médico notó algún efecto extraño o un investigador documentó un uso fuera de etiqueta.

“El valor de un nuevo propósito para una droga ha sido poco apreciado”, según Pankaj Agarwall, director de Biología Computacional y Bioinformática en GlaxoSmithKline. “Si usted puede hallar un nuevo uso para algo que ha estado en el mercado por 5, 10, 20 años, es algo muy poderoso”.

En uno de esos intentos trabaja NuMedii, una compañía californiana nacida en 2008. Atul Butte, propietario y pediatra endocrinólogo, mapea patrones de actividad de genes de una base de datos con más de 300 enfermedades. Si dos enfermedades comparten un perfil molecular –un set similar de genes activados- quizás también podrían compartir drogas.

Medicinas que funcionan para pacientes con ataques al corazón, por ejemplo, podrían quizás ser examinadas en personas con distrofia muscular.

Hasta ahora tiene resultados prometedores en modelos animales para dos drogas que podrían ser reposicionadas para combatir la enfermedad de Chron y el cáncer pulmonar.

Melior Discovery emplea drogas en una serie de 40 modelos animales que representan una amplia gama de enfermedades, del Alzheimer al asma y la vejiga hiperactiva.

Acercamientos diferentes con un mismo objetivo: descubrir nuevos usos para viejas drogas. O, para ser más exactos: enseñándole a hablar al loro viejo.

Algo debe funcionar.

Fuentes: The Scientist-ScienceDaily

De cómo el café combate el Alzheimer

¿Qué será lo que tiene? Uno lo toma y quién sabe cómo le irá después. Quienes lo tomaron, quizás sufren el problema. Pero no deja de sorprender después de todo.

Que el café protege contra el Alzheimer lo dicen estudios. Algún compuesto no conocido actúa con la cafeína para brindar esa ayuda no pedida.

Esa interacción, de acuerdo con un estudio nuevo en ratones hecho por científicos de la Universidad del Sur de la Florida, impulsa los niveles sanguíneos de un factor crítico que parece combatir el proceso hacia el Alzheimer.

Los hallazgos aparecen en el Journal of Alzheimer’s Disease.

Mediante ratones criados para desarrollar los síntomas de esa enfermedad, los científicos presentaron evidencias de que el café descafeinado ofrece protección contra la pérdida de memoria que no es posible con otras bebidas con cafeína ni con el café descafeinado.

Estudios anteriores con personas reportaron que la ingestión diaria de café durante la edad media y en edades más avanzadas disminuían el riesgo de desarrollar el Alzheimer.

Cafeína parecía ser el compuesto que brindaba protección contra la producción anormal de la proteína beta-amiloide, que se cree provoca la enfermedad.

El nuevo estudio no desestima la importancia protectora de la cafeína, sino que muestra que el café con cafeína induce un aumento en los niveles en la sangre de un factor de crecimiento llamado GSSF, una sustancia disminuida en pacientes con Alzheimer.

Para contrarrestar la patología se deberían tomar de 4 a 5 pocillos de café al día.

Ser muy religioso encogería el cerebro

La religión encoge el cerebro al final de la vida, de acuerdo con un interesante y revelador estudio de Amy Owen y colegas presentado en el journal abierto Plos One.

Con imágenes de resonancia de 268 adultos mayores de 58, determinaron una atrofia en el hipocampo en personas muy religiosas involucradas en prácticas espirituales y miembros de grupos religiosos.

Esa atrofia se observó también en protestantes practicantes, católicos y aquellos sin filiación religiosa en comparación con protestantes no practicantes.

Los hallazgos, según los científicos, no se pueden explicar por situaciones médicas como depresión, demencia o Alzheimer.

Esto sugiere que esa atrofia puede deberse a cierta clase de factores religiosos y a un estrés acumulado asociado con pertenecer a una minoría religiosa.

Aunque la religiosidad ha sido ligada en diversos estudios a una salud mental positiva, pertenecer a una minoría religiosa pueden experimentar también cierto estrés, como han sugerido otros estudios.

El hipocampo cumple varias funciones importantes, incluyendo el aprendizaje espacial, contextual y episódico, así como la memoria. Puede también influir en la generación de la atención y la emoción a través de conexiones con la amígdala.

El estudio es el primero, dijeron los autores, en examinar la correlación religión-espiritualidad y la estructura neuroanatómica.

El café, poderoso antioxidante

Tome café que no se arrepentirá. Bueno, eso es lo que puede desprenderse de un nuevo estudio.

Científicos reportaron en el Journal of Physical Chemistry B cómo la cafeína en el café, el té y otros alimentos parece proteger contra condiciones como la enfermedad de Alzheimer y los problemas del corazón en los aspectos más básicos.

En ese artículo, Annia Galano y Jorge Rafael León-Carmona describen las evidencias que sugieren que el café es una de las fuentes más ricas en antioxidantes en la dieta promedio de una persona. Nuevas investigaciones señalan la cafeína (también presente en el té, la cocoa y otros alimentos) como la fuente del poderoso efecto antioxidante que puede ayudar a proteger contra el alzheimer y otros males.

Los científicos, sin embargo, poco conocen sobre cómo la cafeína combate los radicales libres que tienen efectos nocivos sobre el cuerpo.

En su estudio, presentaron cálculos teóricos sobre la interacción de la cafeína con esos radicales, cálculos que concuerdan con estudios hechos en animales.

De cómo mejorar la memoria en la vejez

A medida que uno envejece, aparece una preocupación adicional a todas las demás: ¿cómo mantener el cerebro activo?

El ejemplo de quienes llegan a la vejez con Alzheimer y otras enfermedades degenerativas del cerebro nos inquieta.

Diversos estudios a lo largo de los años han mostrado que la actividad física mejora el funcionamiento cerebral. Bueno, ahora un nuevo experimento revela más acerca de cómo la actividad aeróbica ayuda a mantener el cerebro al fortalecer el hipocampo.

Cuando envejecemos, el cerebro tiende a encogerse, incluso en ausencia de enfermedades neurocognitivas como las demencias, entre ellas el Alzheimer. La investigación citada muestra que al menos algunas partes del cerebro pueden ser salvadas de la atrofia e incluso reconstruirlas gracias a una cantidad relativamente baja de actividad tarde en la vida.

El hallazgo acaba de ser publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences y tendría implicaciones en la prevención de la pérdida de memoria en la población adulta.

El grupo de investigadores encontró que adultos de 55 a 80 años que caminaban cerca de 40 minutos tres veces a la semana durante un año aumentaban de volumen el hipocampo, la región cerebral relacionada en el razonamiento espacial y la memoria.

Los adultos que realizaban sólo actividades de fortalecimiento no obtuvieron esa ganancia.

“Creemos que la atrofia del hipocampo (en los años de la vejez) es casi inevitable”, opinó Kira Erickson, profesor de Psicología en la Universidad de Pittsburg y coautor del nuevo estudio. “Pero ahora demostramos que el ejercicio moderado por un año puede incrementar el tamaño de esa estructura”.

El crecimiento del hipocampo fue modesto: 2,12 por ciento en el izquierdo y 1,97 en el derecho, lo que efectivamente devuelve el reloj uno o dos años en términos de volumen. El grupo de control, el del fortalecimiento, experimentó una reducción continua en consonancia con lo esperado por la pérdida debido a la edad, perdiendo en promedio 1,40 por ciento y 1,43 por ciento en el volumen del hipocampo izquierdo y derecho.

En pruebas de memoria espacial, las personas en uno y otro grupo mostraban mejoría en la precisión, pero los que estaban en mejor forma y tendían a tener un hipocampo más grande se desempeñaron mejor en tests de memoria.

El estudio demuestra además que el cerebro permanece modificable incluso a edad avanzada.

Aparte de un mayor tamaño del hipocampo, el grupo del ejercicio aeróbico también tendía a tener un nivel más elevado del factor neurotrófico derivado del cerebro, un compuesto que ha sido asociado con tener un hipocampo más grande y una mejor memoria.

Los científicos no encontraron ningún cambio en el tálamo ni en el núcleo caudado, las otras dos áreas del cerebro relacionadas con el sentido espacial y la memoria.

Vale la pena. Más memoria a más edad, es un bien más que preciado.

US $664.000 millones le cuesta la demencia al mundo este año

Perder la cabeza por el paso de los años parece una condena para buena parte de los humanos. Una situación que trae sus costos personales, familiares y… nacionales.

Las cifras del Alzheimer son elocuentes. El reporte mundial 2010 sobre esta enfermedad indica que este año el mal le costará al mundo 1 por ciento de su producto bruto.

Es decir: si el cuidado de la demencia fuera un país, sería la economía 18 del mundio en tamaño. Si fuera una compañía, sería la mayor, superando de lejos a Wal-Mart y Exxon Mobil.

El número de personas con demencia se doblará a 2030 y triplicará a 2050.

La demencia, indica el informe, es un síndrome que puede ser provocado por un número progresivo de desórdenes que afectan la memoria, el pensamiento, la conducta y la capacidad apra cumplir las actividades diarias.

El Alzheimer es el tipo más común de demencia. Cerca del 0,5 por ciento de la población mundial padece demencia (unos 35 milloens).

A partir de los 65 años de edad, la probabilidad de desarrollar Alzheimer se dobla cada cinco años. A los 85, la probabilidad de que una persona la desarrolle llega al 50 por ciento.

El reprote fue elaborado por los profesores Anders Wimo, del Instituto Karolinska en Estocolmo (Suecia) y Martin Prince, del Instituto de Psiquiatría del Kin’s College London (Reino Unido).