Marte se volvió retrógrado

El retrógrado Marte. Sí el planeta rojo, el más ansiado por los humanos, entró el martes pasado en su etapa retrógrada, es decir que se mueve hacia el oeste en frente de las estrellas al fondo.

Si se mirara desde arriba al Sistema Solar, se vería que la Tierra, Marte y los demás planetas se mueven hacia el Este alrededor del Sol. Pero por estos dos meses, hasta abril, Marte parecerá moverse hacia el oeste (retrógrado).

Esta situación se vive cada dos años. A comienzos de marzo, la Tierra estará entre el planeta rojo y el Sol, siendo el punto más cercano entre los dos planetas. Por eso Marte aparecerá en su momento más brillante de todo el año.

Por esta época, ese planeta aparece por oriente y cada vez lo hará más temprano. A comienzos de marzo no estará presente en las noches sino que se verá un rato poco después de anochecer y un poco antes de amanecer.

La fase retrógrada se extenderá hasta el 15 de abril. Este movimiento retrógrado se da cuando la Tierra, en su órbita más pequeña alrededor del Sol, se empareja con Marte, el planeta más próximo hacia afuera de la Tierra y el Sol. Nuestro planeta actúa como un auto de carreras en el carril interior que aventaja un auto más lento en un carril externo. Eso crea la sensación de que Marte se devuelve en su órbita, lo que en realidad no sucede.

Marte se encuentra hoy a unos 122,5 millones de kilómetros de la Tierra (el Sol está a 150 millones de kilómetros de nosotros). A comienzos de marzo estará a solo 100 millones de kilómetros.

Pese a su cercanía solo se verá como un punto en el cielo, nunca como dicen algunos mensajes electrónicos que se convertirá en una segunda Luna.

Foto cortesía Nasa

Dormir regenera disco duro del cerebro para aprender más

Si quiere aprender, duerma. Y no es que se duerma en los laureles.

Con frecuencia, estudiantes que deben presentar una prueba no coinciden qué es lo más conveniente: si trasnochar y hasta amanecer estudiando o si dormir y levantarse temprano.

A favor de esta última opción viene un estudio de la Universidad de California en Berkeley: dormir siquiera media noche ayuda a recargar la capacidad de aprendizaje del cerebro.

Los científicos encontraron evidencia sólida de que en regiones cerebrales claves se suceden estallidos de unas ondas que las irradian con la función de limpiar el camino del aprendizaje. Estos impulsos eléctricos ayudan a cambiar cierta clase de memorias del hipocampo, que tiene un espacio limitado de almacenamiento, hacia el, por decirle así, disco duro de la corteza prefrontal.

Esas ondas son impulsos que se pueden ver mediante electroencefalogramas durante la fase 2 del sueño y se pueden presentar hasta 1.000 veces en una noche.

Al realizar aquella tarea, se libera espacio en el hipocampo para almacenar datos frescos.

“Estas piezas del rompecabezas cuentan una historia consistente, que las ondas durante el sueño predicen el refrescamiento del aprendizaje”, dijo Matthew Walker, profesor de Psicología y Neurociencias en Berkeley y autor senior del estudio, que fue publicado en Current Biology.

El estudio halló que esa red de ondas sucede con mayor probabilidad durante la fase 2 del sueño no REM (rapid eye movement como se le conoce), que se da antes de alcanzar el sueño más profundo y el estado de los sueños REM. Esto estado profundo sin sueños responde por cerca de la mitad de las horas que se duerme y se presenta con mayor frecuencia durante la segunda mitad de la noche, o en la última parte del periodo durante el cual dormimos.

Venus, a tiro de escopeta

Venus. Aunque el planeta más cercano al Sol aparece todos los días más bajo sobre el horizonte al caer la tarde, ofrece una vista especial cuando se oculta el Sol.

El planeta se encuentra en el punto más cercano a la Tierra en ocho años, situado entre nosotros y la estrella. Será apreciable con facilidad con binoculares o un sencillo telescopio.

Y como el planeta se halla en lo que se llama una conjunción inferior, de lunes a jueves se podrá ver tanto al anochecer como al amanecer, una condición no tan común.

Hoy sobre ese planeta rocoso, cuya superficie no se puede ver por la densa atmósfera, se encuentra la sonda europea Venus Express, que analiza Venus utilizando las ventanas de infrarrojo en las capas superiores de la atmósfera, que permiten observar las que se encuentran más abajo.

En el dibujo cedido por la Agencia Espacial Europea se aprecia esta clase de observación.