Gracias a su ADN devuelven tortugas al Orinoco

Foto Mónica Morales

Foto Mónica Morales

Gracias a los análisis genéticos, cerca de 400 tortugas volverán a la casa que les corresponde y no a una ajena.

Decomisadas en Leticia, las tortuguillas matamata, como se les conoce, son objeto de un comercio ilícito creciente, de acuerdo con los investigadores: hace 4 años de Estados Unidos llamaron para deportar 400 colombianos, como dijeron, que eran tortugas matamata, que al parecer con muy apreciadas por personas adineradas que quieren una mascota exótica.

La investigación del Instituto Humboldt encabezada por Carlos Lasso junto a la especialista Mónica Morales llevó a recoger muestras genéticas de las matamata en las cuencas del Orinoco y del Amazonas, regiones donde habita.

La idea era ubicarlas en el sitio de procedencia y no en otro, para evitar la posible transmisión de enfermedades o una mayor susceptibilidad.

Las poblaciones de ambas regiones parecen idénticas, pero se quería estudiar si su genética las diferenciaba.

Con la toma de muestras de tejidos que fueron sometidas a estudios en la Universidad de los Andes, se confirmó que las tortugas no eran del Amazonas, pese a su decomiso allí, sino del Orinoco.

Para la profesora Susana Caballero, del laboratorio de los andes “las liberaciones sin sustento científico perjudican a las poblaciones silvestres por los parásitos y enfermedades que pueden llevar; también porque si dos ejemplares de origen diferente se cruzan, sus crías podrían perder las capacidades adaptativas al medio por ser el resultado de dos cosas que estaban en procesos de diferenciación muy claros”.

Así, serán liberadas en su hábitat, si bien identificar el sitio exacto de extracción es complicado.

Pero mientras llegarán a su casa, se supo de otro cargamento de 450 matamata hallado en el aeropuerto de Leticia, lo que sugiere un tráfico ilegal muy activo, del que solo se decomisa alrededor del 10%.

Para la bióloga Laura Amaya, de los Andes, el posible interés de los traficantes reside en que “es una especie bastante particular por sus características, pues tienen protuberancias en la piel, la cabeza aplanada y ancha, una nariz larga de la cual solo saca parte de ella a la superficie para respirar y sumergirse nuevamente, tiene dos bigotes o filamentos con terminaciones nerviosas que detectan movimiento ya que son más bien cegatonas”.

Las 200 que serán liberadas en el Orinoco llevarán una marca para posteriores estudios.

Un pez le pone tatequieto a las pirañas

Arapaima gigas

Le salió un gallo a las pirañas. Sí, un pez amazónico de agua dulce que desarrolló unas estructuras tipo coraza en su piel que resisten el feroz ataque de aquel depredador.

Arapaima gigas es el pez más grande y evolutivamente el más viejo de las especies de los lagos de la cuenca del Amazonas. Investigadores del Lawrence Berkeley National Laboratory, interesados en saber cómo podía coexistir con la piraña en el mismo ambiente, examinó al pez a un nivel no alcanzado antes y encontraron que cada escama individual contiene unas capas de proteínas endurecidas que rotan hacia adentro y afuera para absorber o repeler la fuerza de la mordida de la piraña.

Las estructuras en espiral en cada escama son la última línea de defensa en lo que el equipo de científicos considera una jerarquía de defensas que van del plano macro al microscópico. En primera línea, las escamas se superponen en un 60% permitiendo una doble capa protectora a lo largo de la mayor parte del cuerpo. El diente de la piraña puede penetrar con facilidad el groso de una escama, pero no de dos, dijeron.

Al mirar más adentro, se encontró que cada escama tiene una capa externa dura de unos 0,5 milímetros, casi el grosor de un cabello humano, y un núcleo más suave de 1 milímetro. Este está hecho de colágeno, una proteína hallada en la piel humana, y confiere un grado de elasticidad que no tiene la coraza externa.

Por último, cada núcleo interno consiste de múltiples estructuras espirales en escala que rotan en respuesta a la mordida.

“Lo lindo de la estructura es cuando usted aplica una carga en cierta dirección, las escalas espirales tienen la capacidad de rotar y modificar las fuerzas aplicadas a toda la estructura para tolerar la carga”, indicó el coautor Bernd Gludovatz.

El estudio fue publicado en Nature Communications.

Sorprendentes hormigas

Las hormigas cortadoras de hojas o trozadoras, como algunos las llaman, son las reinas de las selvas tropicales. De acuerdo con un informe de la National Science Foundation de Estados Unidos, el peso de todas las hormigas que habitan la región del Amazonas es cuatro veces el de todos los vertebrados de esa región, incluyendo mamíferos, aves, reptiles y anfibios.
En la corona de un solo árbol amazónico pueden habitar más de 50 especies y en unos cientos de hectáreas pueden residir más de 500 especies. Es tal la cantidad, que prácticamente todo animal vivo en la región gtiene que vérselas con ellas.
Como si fuera poco, cada hormiga puede cargar más de tres veces su propio peso, por lo que se consideran las ingenieras de los ecosistemas, moviendo enormes cantidades de tierra al excavar sus nidos. Son además importantes depredadoras de otros pequeños invertebrados, como otras especies de hormigas, lo que se observa con dramatismo en las hormigas armadas nómadas, el enemigo número uno de las demás hormigas en el trópico.
Algo tendrán para ser tan exitosas. En la foto de la Universidad de Wisconsin, una reina dirige su colonia.
El único hábitat que no han conquistado es el de los casquetes polares y las montañas más altas.