Qué desorden de criatura

Si tenenos 46 cromosomas y no nos entendemos aún, ¿qué decir de Oxytricha trifallax, una pequeña criatura de estanques? Posee 15.600 cromosomas.

El ADN está empacado en estas estructuras. Las moscas de las frutas tienen 8, los perros 78, pero la organización es en esencia la misma. Científicos secuenciaron el genoma de ese organismo, que no es animal ni planta sino protista -parte de los reinos de la vida que incluye algas y amebas, y encontraron un enorme caos.

Compuesto de una sola célula, nunca crece más de un cuarto de milímetro. Nada en estanques en busca de microbios para comer y se mueve batiendo sus pequeños pelos, las cilios, de donde su grupo obtiene el nombre: los ciliados.

Dentro de su célula posee dos núcleos que contienen el ADN. Uno de estos, el micronúcleo, porta la edición completa de su genoma, tal como un núcleo en nuestras células. Es el estante de la enciclopedia. Pero mientras el material en nuestro núcleo debe ser decodificado constantemente y transcrito para que podamos vivir, el núcleo de Oxytricha está inactivo: a duras penas esa enciclopedia es leída.

En vez de esta, depende de una segunda estructura llamada el macronúcleo. Es un desorden. Todo el ADN en el micronúcleo es copiado miles de veces y movido al macronúcleo. En el proceso, se parte en decenas de miles de puntos, se reorganiza y es cortado. Lo que queda es una colección de miles de nanocromosomas que contienen toda la información que Oxytricha requiere para sobrevivir. Esta es la materia que es decodificada y transcrita, usada y reutilizada mientras las originales acumulan basura.

Células de 10 centímetros a 10.600 mts de profundidad

En la fosa de las Marianas, la región más profunda de los océanos terrestres, fueron encontrados unos organismos descomunales: amebas gigantes, según reportaron investigadores de Scripps Institution of Oceanography en la Universidad de California en San Diego e ingenieros de la National Geographic.

Mediante el uso de dropcams, equipos con video y luces para explorar la oscura región del fondo del mar, el grupo documentó la existencia más profunda hasta ahora de xenofioforos, organismos unicelulares que solo se hallan en ambientes profundos en el mar.

Estos son reconocidos por su tamaño, pues cada individuo mide unos 10 centímetros, como también por su extrema abundancia en el lecho marino y servir de hospederos a una amplia variedad de organismos.

Los científicos exploraron las formas de vida a 10.641 metros, dentro de la profundidad Sirena en las Marianas. El récord anterior de los xenofioforos estaba en 7.500 metros en las fosas de las Nuevas Hébridas (hoy Vanuatu), aunque existían reportes de su presencia en las zonas más profundas de las Marianas.

Los xenofioforos son las células individuales más grandes que existen. Estudios recientes sugieren que al atrapar partículas del agua, pueden concentrar altos niveles de plomo, uranio y mercurio, por lo que son resistentes a altas dosis de metales pesados. Están bien dotados para la vida en la oscuridad a baja temperatura y alta presión.

“La identificación de estas células gigantescas en uno de los ambientes más profundos del mar terrestre abre una ventana para el estudio de la biodiversidad y el potencial de adaptación a ambientes extremos, dijo Doug Bartlett, microbiólogo marino de Scripps quien organizó la expedición.

¿Cuántos animales son agricultores?

Aparte de los humanos, ¿cuántos animales más cultivan? Eso, al menos indicaría el desarrollo de una conducta social compleja.

Son varios, dice el experto Dustin Rubenstein. Se sabe que las hormigas cultivan su comida y también algunos escarabajos. También hay subtipos de agricultura en ciertos peces. No son muchos, pero los humanos no son los únicos.

Hace pocas semanas se reportó que las amebas se sumaron al exclusivo grupo, lo que es una sorpresa para Rubenstein. Ellas se alimentan de bacterias: habitan un área y se comen todas las bacterias. Cuando la comen, forman un grupo para cooperar que envía esporas afuera para repoblar otras áreas y hallar nueva comida. Se encontró que algunas amebas cargan bacterias en las esporas, lo que les serviría para inocularlas en una nueva área que les servirá de casa y granja a la vez.

En esta relación podría haber cierto mutualismo: como las amebas no se comen todas las bacterias, las que quedan copan nuevos espacios, situación por la que podrían dejarse lanzar con las esporas.

El experto recordó que cuando los humanos desarrollaron la agricultura, crecieron y fueron más sociables. Ese podría ser el caso en los demás animales.

Que el lente no lo nuble

¿Utiliza lentes de contacto? Un estudio publicado en el Journal of Medical Microbiology alerta sobre la presencia de la Acanthamoeba en muchos lentes de contacto. Este organismo protista, que se encuentra en el suelo y en el agua dulce, es un protozoario que puede producir.. ¡ceguera!
La mayoría de las soluciones para limpiar los lentes, no destruyen el bicho, que prodube la keratitis amébica, una infección dolorosa y que puede derivar en la pérdida de la visión.
Esa afección ha cedido en todo el planeta en los últimos años debido a un mayor uso de lentes de contacto, explicó el médico Basilio Valladares, del Instituto de Enfermedades Tropicales en las islas Canarias (España).