Así reacciona el cerebro adolescente a los ‘likes’ en redes sociales

Foto Wikipedia commons

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La recompensa de las redes sociales: un estudio publicado en Psychological Science encontró que los mismos circuitos cerebrales activados al comer chocolate o al ganar dinero, se activan en los adolescentes cuando ven gran cantidad de ‘likes’ en sus fotos o en las fotos de sus amigos en una red social.

Un estudio que se hizo mediante escaneo cerebral d ellos muchachos.

A los 32 adolescentes de 13 a 18 años se les pidió participar en una pequeña red social tipo instagram. Luego les mostraron 148 fotografías en un computador durante 12 minutos, incluyendo 40 que cada uno había entregado, y se analizó su actividad cerebral mediante imágenes de resonancia magnética funcional.

Cada foto mostraba también el número de ‘likes’ que supuestamente había recibido de otros participantes, pero en verdad fue asignado por los investigadores.

Cuando veían sus propias fotos con un gran número de ‘likes’, observamos actividad en varias regiones cerebrales”, dijo Lauren Sherman, investigadora del Centro de Medios Digitales de Niños de la Universidad de California en Los Ángeles.

Una regio´n muy activa fue una parte del estriado llamada núcleo accumbens, integrante del circuito de recompensas del cerebro. Se cree que este es muy sensible durante la adolescencia.

También se observó con los ‘likes’ activación de regiones conocidas como las regiones sociales y otras relacionadas con la atención visual.

Para decidir si dar clic en una foto que les gustaba, los adolescentes eran muy influenciados por el número de otros likes que tenía la imagen.

Los adolescentes vieron fotos neutras, como de alimentos y amigos, y otras riesgosas, como de cigarrillos, alcohol y adolescentes con ropas provocativas. Para los 3 tipos, incluyendo las propias, era más probable que les dieran like si tenían ya otros likes.

Cuando miraban las riesgosas en comparación con las neutras, mostraban menos activación de áreas asociadas con el control cognitivo y la inhibición, incluyendo la corteza cingulada dorsal anterior, las cortezas prefrontales bilaterales y las cortezas laterales parietales, que son regiones relacionadas con la toma de decisiones y que pueden inhibirnos de participar en ciertas actividades o nos dan luz verde para seguir.

Ver fotos que implican una conducta riesgosa parece reducir la actividad en las regiones que ponen freno, debilitando tal vez el filtro ‘tenga cuidado’ en los adolescentes.

Hay amigos que saben de qué moriremos

Foto Ufriends

La personalidad de uno indicaría cuanto tiempo se puede vivir, algo que conocen mejor los amigos que uno mismo. Eso sugiere un estudio de investigadores de Washington University en San Luis, publicado en Psychological Science.

El estudio demuestra que la personalidad de uno cuando se están en los 20 pueden predecir cuán largo vivirá a lo largo de 75 años y que los amigos cercanos son mejores para reconocer esos rasgos.

“Usted espera que sus amigos estén inclinados a verlo de manera positiva, pero ellos son también observadores agudos de sus rasgos de personalidad que podrían enviarlo más pronto a la tumba”, indicó Joshua Jackson, profesor de esa institución.

Los hombres participantes en el estudio vistos por sus amigos como más abiertos y conscientes terminaban viviendo más. Las mujeres participantes cuyos amigos las calificaban con estabilidad emocional y agradabilidad también vivían más.

“Nuestro estudio muestra que las personas son capaces de observar y calificar la personalidad de sus amigos con la suficiente exactitud para predecir la mortalidad varias décadas antes”, agregó.

Quiere decir que la gente puede ver características importantes relacionadas con la salud aún cuando los amigos tengan buena salud y mucho antes de la muerte.

Y es que no es secreto que los rasgos de nuestra personalidad tienen impacto sobre la salud. Rasgos como la depresión o la ansiedad y la ira pueden estar ligados a un mayor riesgo de varias enfermedades y preocupaciones de salud, incluyendo la muerte a temprana edad.

Es más probable que los hombres que son conscientes coman bien, hagan ejercicio y eviten riesgos como conducir sin el cinturón de seguridad, mientras las mujeres emocionalmente estables son mejores para mantener a raya la depresión, la ira y la ansiedad.

Otros estudios han demostrado que el punto de vista de uno sobre su personalidad puede ayudar a evaluar el riesgo de mortalidad. Este se centra en el de los amigos y parece funcionar.

¿Escogemos amigos por sus genes?

Amigos porque sí. Al analizar las diferencias genéticas entre unas 2.000 personas, James Fowler, de la Universidad de California, y Nicholas Christakis de la de Yale, hallaron que los amigos compartían cerca de un 0,1% más del ADN que el promedio con un extraño, un nivel de similitud genética esperada entre los primos cuartos.

“La mayoría de la gente no conoce sus primos cuartos, pero de algún modo entre miles de posibilidades seleccionamos como amigos las personas que se parecen más a nuestra familia”, dijo Christakis.

“Es obvio que los humanos tienden a asociarse con personas que son más similares a ellos. Esto nos da evidencia de que opera no solo a nivel de las características obvias sino en unas más sutiles, cosas que no habíamos anticipado”, opinó Matthew Jackson, profesor de Stanford citado por The Scientist.

Los datos fueron recogidos como parte del Framingham Heart Study. Los investigadores calcularon el coeficiente de parentesco de cada pareja de personas basados en 500.000 polimorfismos de nucleótido simple en el genoma. Sus resultados, que incluyeron el hecho de que los amigos tienden a tener ligeramente un mayor coeficiente de afinidad que los extraños, fue publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences.

Para algunos, el estudio no tendría tanta validez. Argumentan que algunos factores importantes como la etnia y el nivel educativo, que pueden llevar a una estratificación de la población y por tanto que dos personas se hagan amigas, no fueron tenidos en cuenta.

Otros sugieren que hay otros factores que inciden en una amisad, como la asistencia a la misma iglesia, los deportes o las actividades culturales.

Un tema para debate, pero interesante esa especie de ‘olor genético’ por los amigos.

Para Fowler. “son hallazgos inusuales y eso usualmente genera críticas de los científicos. No estamos diciendo que hay genes específicos. Hablamos de características estructurales a lo largo de todo el genoma”.

Escribir sobre valores personales ayudaría a bajar peso

Perder peso no parecería ser solo asunto de ejercicio. No. Un estudio aparecido en Psychological Science reveló que las mujeres que escribieron sus valores más importantes, como relaciones, música o religión, perdieron más peso en los meses siguientes que quienes no se tomaron ese trabajo.

“Necesitamos la necesidad de sentirnos íntegros”, explica Christine Logel, de la Universidad de Waterloo, quien participó en el estudio junto a Geoffrey L. Cohen de Stanford University.

Cuando amenaza el sentimiento de que uno es una persona buena, como perder un examen o pelear con un amigo “podemos mantener esa auto-integridad recordándonos a nosotros mismos cuánto amamos nuestros hijos, por ejemplo”.

Para su estudio, los científicos reclutaron 45 mujeres universitarias con índice de masa corporal de 23 o más. De 18,5 a 24,9 se considera normal; un 58% de las mujeres son obesas o con sobrepeso.

Cada una fue pesada y se le entregó una lsita de valores importantes, como creatividad, política, música y relaciones con amigos y familiares. Cada una los clasificó según la importancia que tenían para ella. A la mitad se le dijo luego que escribiera en 15 minutos sobre el valor que consideraba más importante. A la otra mitad se le dijo que escribiera sobre porqué un valor en su lista clasificado bajo podía ser importante para alguien más.

Las mujeres volvieron al mes y a los 4 meses para ser pesadas. Aquellas que escribieron sobre el valor más importante, perdieron en promedio 3,41 libras, mientras que las del grupo de control habían ganado en promedio 2,76 libras, un patrón de ganancia de peso común en universitarios.

“Cómo nos sentimos con nosotros mismos puede tener un gran efecto”, expresa Logel. Quizás cuando esas mujeres llegaron a casa y pensaron sobre el valor importante que sobre el que escribieron, comieron menos para sentirse mejor. Al día siguiente pudo ser igual.

Distintos estudios, según un boletín de prensa referente a la investigación, pueden tener un gran efecto sobre situaciones donde la gente siente una amenaza a su integridad.

No se sabe si lo hallado podría ser válido para cualquier persona, dijeron los investigadores.

Historias que nos hacen pensar

Volver de la muerte. Akira Iritani anunció que clonará un mamut en los próximos 6 años, asegurando que las posibilidades de éxito son razonables, trae Discover en su blog 80beats.

El grupo del japonés ha invitado a un investigador ruso de mamuts y a dos expertos en elefantes de Estados Unidos para unirse al proyecto y ha establecido una técnica para extraer ADN de células congeladas, lo que era un obstáculo antes. A la vida podría regresar, en el vientre de un elefante, aquel animal prehistórico de 4 metros de altura y 4.000 kilos de peso ¿Tendrán éxito? ¿Qué tal regresar a la vida a un Neandertal?

¿Nos juntamos con personas que tienen compatibilidad genética con nosotros? Pues un estudio en Proceedings of the Nacional Academy of Sciences sugiere que grupos de amigos muestran patrones de similitud genética. La sugerencia está basada en un estudio sobre los patrones de variación en dos de seis genes tomados como muestra entre amigos y extraños. Un hallazgo difícil de digerir e incluso algunos genetistas hablan de que la muestra de genes es poco representativa. Si se corrobora, bien interesante y demostraría una vez más que mucha de nuestras actuaciones no parecen provenir de la libre determinación.