En qué se parecen una tortuga y un dinosaurio

Macrochelys temminckii, cortesía ACC

Si se mira bien, algún parecido se les saca. Pero no es sencillo entender que las tortugas tienen como parientes lejanos… los dinosaurios y las aves.

Eso acaban de establecer científicos de la Academia de Ciencias de California, que reconstruyeron en detalle el árbol de la vida de las tortugas, simpáticos animales, muchas de cuyas especies están amenazadas de extinción.

El trabajo se hizo con una nueva generación de tecnologías de secuenciación que permitieron analizar grandes cantidades de información genética, una técnica denominada Ultra Conserved Elements.

Los resultados del estudio fueron publicados en Molecular Phylogenetics and Evolution y revelan los parientes cercanos de las tortugas en el mundo animal. La técnica refuta la creencia extendida de que están muy relacionadas con lagartos y serpientes. En vez de eso, los autores las colocan en un nuevo grupo, Archelosauria, y estos son sus parientes más cercanos: aves, cocodrilos y dinosaurios.

Los investigadores creen que este nuevo grupo será el mayor grupo de vertebrados en recibir un nuevo nombre científico.

Se desprende del análisis que los resultados podrían terminar con años de especulación y poner los arquelosaurios en su lugar correcto en el árbol de los reptiles.

Para sorpresa las tortugas de caparazón blando fueron puestas en su propio árbol evolutivo, lejos de cualquier otra tortuga. Su larga historia independiente ayuda a explicar su forma llamativa así como su antiquísima presencia en el registro fósil, en el que está mucho antes que las llamadas tortugas de pantano con las que se les situaba.

James Parham, coautor, explicó que la nueva técnica permite comparar la evolución no solo a través de las especies sino también en cada continente. El estudio de los fósiles, en particular los rasgos óseos, no siempre presenta un cuadro evolutivo verdadero.

El árbol de la vida de las tortugas basado en la anatomía fósil no cuadra con el tiempo de aparición en el registro fósil como tampoco en la geografía. El nuevo trabajo reconcilia la información del ADN y los fósiles.

Mis 10 noticias científicas de la semana (3-9)

1. Un cuerpo sin fin

Se conoce que los animales jóvenes reparan sus tejidos con facilidad, pero pierden con la edad esa capacidad. ¿Podría ser recuperada en la edad adulta? Un estudio del Programa de células Madre del Boston Children’s Hospital sugiere que sí. Al reactivar un gen dormitante llamado Lin28a, pudieron hacer crecer pelo y reparar cartílagos, hueso, piel y otros tejidos blandos en un ratón. El estudio fue publicado en Cell. Un avance más hacia tratamientos regenerativos en humanos.

2. Por favor, tóqueme

Las personas con baja estima tendrían una menor preocupación existencial si recibieran una palmadita o algún tipo de contacto físico, reveló un estudio publicado en Psychological Science adelantado por Sander Koole de la Universidad de Amsterdam. A través de este contacto personal las personas pueden hallar mayor seguridad existencial aún en ausencia de un significado simbólico derivado de creencias religiosas o valores de vida.

3. De puertas abiertas

Un estudio publicado en Nature reveló que los recién nacidos tienen sistema inmunitario débil susceptible a las infecciones de acuerdo con una investigación en ratones. Lo que parecería anómalo no lo es tanto porque ese filtro permite la colonización por parte de bacterias benéficas necesarias para vivir saludablemente.

4. Mutaciones vs. medicinas

Dos grupos independientes reportaron en Nature Genetics que las mutaciones ESR1 son componente esencial de la resistencia del cáncer de seno a terapias hormonales como el tamoxifeno y el fulvestrant que bloquean el receptor de estrógeno. Este ha sido vinculado directamente en este cáncer y ha sido objeto de lucha frontal por parte de la industria farmacéutica.

5. Mi decisión es… dice la hormiga

Científicos de Arizona State University presentaron en un artículo el hallazgo relacionado con la toma de decisiones en animales. Al menos en las hormigas se da. Estas pueden modificar sus estrategias de toma de decisiones con base en su experiencia. También pueden emplear esta para sopesar las distintas opciones, revelaron en Biology letters. Tan pequeñas y… tan decididas.

6. Coja la cola que desee

Un cuerpo del cinturón de asteroides entre Marte y Júpiter presentó una característica tal que dejó atónitos a los astrónomos: esa roca tenía ¡6 colas! El fenómeno podría deberse al aumento de la rotación que hace que periódicamente expulse polvo, de acuerdo con el artículo publicado en The Astrophysical Journal. El asteroide había sido descubierto en agosto pasado y se denominó P/2013 P5.

7. Uno en cinco

Gracias al análisis de la voluminosa información que proporcionó el telescopio Kepler en busca de planetas, astrónomos realizaron una modelación que sugiere que 1 de cada 5 estrellas tipo Sol posee un planeta como la Tierra en zona de habitabilidad, que no quiere decir que necesariamente sea habitable. Los hallazgos fueron publicados en Proceedings of the National Academy of Sciences.

8. Curso de anatomía

Médicos de la Universidad de Leuven descubrieron un ligamento no descrito antes en la anatomía humana. Se encuentra en la rodilla según el estudio publicado en el journal of Anatomy. El nuevo ligamento, llamado anterolateral, se encuentra junto al ligamento cruzado anterior e incide en que muchas operaciones de este no funcionen bien. No conocemos aún todo nuestro cuerpo.

9. No tenemos nada de especiales

Un nuevo estudio de científicos de la Universidad de Dartmouth descarta la controversial teoría de que al expansión del universo es una ilusión. Aunque el estudio no explica la aceleración cósmica, elimina la provocativa posibilidad de que nuestro planeta, sistema solar y galaxia estuviera en el centro del universo y de que no existe energía oscura. El estudio apareció en Physical Review D.

10. Murieron en su ley

Sin quererlo murieron en su ley. Y sin quererlo acaban de convertirse en los insectos más antiguos hallados en plena cópula. Se encontraron fosilizados en Mongolia, unidos, revelando que desde hace al menos 165 millones de años (jurásico medio) la técnica de reproducción ha permanecido invariable. Los insectos son cercopopides (Anthoscytina perpetua) de solo 15 milímetros de largo.

Por sus orejas los conoceréis

No es mentira, es la pura verdad. De todas las formas y tamaños hay. Y sirven hasta para distinguirnos unos de otros: el orejón, el orejicortico, el que parece un elefante o el que las tiene como ratón.

Para algo más, aparte de la importante función que cumplen, deberían servir. Científicos que trabajan en biométrica en la University of Southampton encontraron una manera de identificar orejas con un éxito de casi el 100 por ciento.

En un informe llamado A novel ray anology for enrolment of ear biometrics describieron cómo una técnica de imágenes denominada ray transform puede determinar estructuras tubulares como las orejas, haciéndo posible su identificación.

La investigación liderada por los profesores Mark Nixon, John Carter y Alastair Commings describe cómo la técnica es capaz de determinar estructuras tubulares como la hélice de la oreja, lo que podría ser una base para identificación por medio de las orejas.

En 1999 ya el profesor Nixon había probado que eran viables como instrumento biométrico.

Es que, quién loo pensara, ofrecen ciertas ventajas sobre otras partes de la anatomía humana: tienen una estructura rica y estable que se preserva desde el nacimiento a la vejez y en vez de envejecer, se tornan más grandes.

Tampoco sufren de los cambios en la expresión facial y están fijamente situadas a lado y lado de la cabeza contra un fondo predecible, contrario al reconocimiento del rostro que a veces requiere que la cara sea capturada contra un determinado fondo.

Pero como las orejas pueden permanecer ocultas por el cabello, los investigadores idearon una manera de poder identificarlas, mediante algoritmos que las aíslen de la cabeza.

La técnica tuvo un éxito del 99,6 por ciento en 252 imágenes

No hay que olvidar que el reconocimiento de rasgos es uno de los grandes retos de la visión por computador.

No ponga el dedo, tampoco entiese la cara. Más bien… ¡saque las orejas!