Peligro a la vista, amigas

Cómo lo hacen, no se sabe, pero son más listas de lo esperado.
Sí, las abejas de la miel, Apis mellifera, como la mayoría de los animales, poseen una serie de adaptaciones antidepredadores empleadas para defender la colonia contra intrusos y para evitar las flores asociadas con un riesgo de depredación.
Estas abejas poseen también una destacada habilidad para comunicar a sus compañeras de nido, la dirección, la distancia y la disponibilidad relativa de flores, utilizando la famosa danza.
Kevin R. Abbott y Reuven Dukas, del Departamento de Psicología, Neurociencias y Comportamiento en McMaster University (Canadá), acaban de reportar que las abejas que regresan de una expedición de búsqueda de alimento en flores que ofrecen algún peligro, son menos dadas a bailar y se embarcan en menos desplazamientos bruscos que cuando retornan de sitios con flores seguras.
Los resultados, publicados en Animal Behavior, indican que las buscadoras experimentadas mantienen a las novatas alejadas de las flores donde hay riesgos, lo que desata interrogantes interesantes sobre cómo esta clase de información es integrada a su danza.